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Sus días en el hotel Hilton, su improvisado hogar en Buenos Aires, fueron muy duros para él. En la mesa de luz de la habitación descansaba en un portarretrato la compañía imaginaria de su esposa, Lucila, y sus dos hijos, Federico y Nicolás. Pero sufrió igual. Habló hasta diez veces por día a Italia desde su celular para amainar la ansiedad de volver con los suyos y hasta se conectaba en Internet a la madrugada. Después de 32 días en Boca, 268 minutos jugados en cuatro partidos, ningún gol, y con el dedo índice izquierdo quebrado, Abel Balbo, de 35 años, volvió a Roma con la felicidad de abrazar a su familia. Eso sí, se quedó con la amargura de no cumplir su sueño de ganar la Copa Libertadores.
"El día después de perder con Olimpia ni dormí. Di vueltas y vueltas, me enredé en las sábanas, leí, prendí el televisor... Pero no hubo método para escapar de la amargura."
-¿Se dio todo lo que esperabas?
-En lo deportivo, no. Pude haber jugado mejores partidos. En Boca no hice nada extraordinario.
-¿Estás desilusionado?
-Estoy triste porque me faltó el gol. Quería marcar uno por lo menos.
-¿Lo consideras un fracaso?
-Ya dije varias veces que no llegué como un salvador.
-¿Te vas como ídolo?
-No lo creo. Me fui como uno más. No tengo pasado en Boca para serlo.
¿Estás cerca de colgar los botines o seguirás jugando?
-Estoy en buenas condiciones. Cuando se llega a los 35 años hay que estar motivado, por algo vine a la Argentina, alejándome de mi familia. No vine a robar, vine por la gloria en el club del que soy hincha. No ganar la Libertadores fue una gran frustración.
-¿Vas a regresar al club?
-Tengo las puertas abiertas. El pase está en mi poder, pero...
-Pero que...
-En Buenos Aires no se puede vivir. Para mí la familia es lo número 1. Nunca voy a cumplir un capricho o deseo mio a costa de mi familia. Si regreso, viviré en mi casa de Empalme Constitución, en Santa Fe. No arriesgaré a traer a mi familia a la Capital, donde uno tiene privada la libertad.
-Interpreto que no volvés más...
-No lo sé... Lo que si estoy seguro es que en la Argentina no jugaré en otro lado que no sea Boca.
-¿Te arrepentís de no haber venido a Boca hace más de un año?
-No, porque las condiciones no estaban dadas.
-¿Con Bianchi quedó todo claro?
-Si no vine antes no fue por él. Bianchi fue claro: si querés venir así es un placer, pero lo tenés que decidir vos porque no te puedo asegurar la titularidad. Y no me molestó, sentí que no me convenía y punto.
-¿No te dio bronca?
-En ese caso no, pero en otras oportunidades sí. La última vez que quise pegarle a alguien fue cuando casi me peleo con Zeman, el ex DT de Roma.
-Hoy, ¿Balbo es otra persona?
-Si me comparás con el de diez o quince años atrás, sí. Dejé de ser ese indio de pelo largo con cara de rebelde que salió de Empalme, que alguna vez también supo ser goleador de River, en el Apertura 1990. En Europa aprendí a ser más maduro, casi ni tengo pelo. Estoy muy contento con lo que hice en mi carrera. Tal vez me falte una revancha en Boca.
"Con Stéfano Indino y Mescolotto saqué dos discos. Le dediqué uno a mi señora ("Mi sweet love") y hasta me animo a cantar "Costumbres argentinas", de Calamaro. Cantamos en inglés y castellano, aunque no soy nada extraordinario. Como músico me moriría de hambre", dijo Balbo.
Abel Balbo y sus impresiones sobre su historia en los Mundiales y el seleccionado de Bielsa.

