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Mientras La Dolfina golea e impresiona en la zona A, al otro candidato fuerte de este Argentino Abierto le sobra muy poco en su sendero por el grupo B. Dos triunfos por dos goles y un polo que no es el que ofrece en Tortugas ponen un interrogante en su camino al trofeo de Palermo.
"La Dolfina está jugando muy bien. Pero me preocupará si llegamos a la final. Para ganarle a La Aguada vamos a tener que mejorar mucho", admitió Facundo Pieres, que, como sus hermanos, suele estar muy pendiente del nivel de polo de Ellerstina. Incluso, antes de dirimir el primer torneo de Triple Corona, los Pieres hablaban más de jugar bien que de colectar otro título. Pero este momento del año cambia la prioridad.
"Si jugamos bien, muchísimo mejor. Pero el funcionamiento se busca en la temporada; ahora estamos en Palermo", estableció Facu, que sabe de desempeños colectivos brillantes en Tortuguitas y en Hurlingham, y de dolorosas caídas en desenlaces del Argentino. "No estamos jugando muy bien. Pero no me gustaría mucho estar al 100% a esta altura. Sí un poquito mejor que como estamos", agregó el delantero, aludiendo a que conviene encontrar el cénit en la etapa decisiva del Abierto y no antes.
Quizás parte de ese desempeño deslucido de ayer de Ellerstina se deba a la presión que suponía una posible derrota, por el resultado previo de la cancha Nº 2. Caer frente a La Natividad habría sido peligrosísimo para su intención de seguir en carrera, porque eventuales triunfos de los Pieres y de las huestes de Bartolomé Castagnola el próximo domingo habrían clasificado finalista a La Natividad. "Cuando nos enteramos de que Las Monjitas le había ganado a La Aguada, supimos que el partido por ganar era éste. Si perdíamos, nos quedábamos con un pie fuera del Abierto. Se sintió la presión al cuando nos empataron en el último chukker. Era importante ganar", subrayó Facundo.
Que así describió el rendimiento de su cuarteto. "Jugamos bien de a ratos; en otros, más o menos. Fue un partido medio raro. Arrancamos bien y hasta el sexto chukker lo teníamos bastante controlado. Sacábamos distancia y no lo rematábamos. Jugábamos bastante bien y nos faltaba suerte para hacer más ventaja. En los primeros cuatro chukkers no me gustó el referato. Cada vez que queríamos hacer una diferencia nos paraban por fouls. Y ellos se nos vinieron encima y nos complicaron un poquito", opinó el Nº 1.
Para Mariano Aguerre no implica una preocupación la actuación de Ellerstina. Pareció lo contrario cuando abrió el diálogo en el coqueto búnker negro, del lado de Libertador. Alguien lo consultó por el próximo adversario y el Nº 3 contestó: "¿La Aguada? Acabamos de perder... de terminar el partido".
Pero el no Pieres del cuarteto descartó un acto fallido, estar inquieto por el nivel colectivo. "No, para nada. El equipo ganó, que es lo que quería. No siempre se puede elegir cómo ganar", explicó, aunque reconoció lo irregular de la producción: "Jugamos con altos y bajos. Estuvimos palo y palo". Esa paridad se dio con un rival cuatro goles inferior (38 a 34), pero al Nº 3 no lo preocupó. "Esto no es matemático. No hay handicap en el resultado. El partido era complicado. Le ganamos a un equipo duro. Y si perdíamos hoy estábamos afuera. Ganamos con paciencia, creyendo en los compañeros y en el equipo, y con h...", destacó quien mantuvo roces –o algo más– verbales con varios contrincantes durante el encuentro. "Cosas de la cancha", minimizó Aguerre.
"Rescato ganar y nada más. El otro día le ganamos a un rival difícil [La Aguada-Las Monjitas] y hoy le ganamos a un rival difícil. En mi época de La Dolfina nos tocó llegar a la final a los ponchazos", admitió. Y ya que mencionó al archirrival de Ellerstina y ex conjunto suyo, comentó esta versión fulgurante del conjunto de Cambiaso. "Nada nuevo. Es un equipazo; hay que ver cuál partido de Palermo desde 2011 ganó por menos goles [16-10 a Ellerstina en la última final]. Pero hoy pienso en La Aguada, que es un equipo sólido que, si uno no juega bien, le gana", concluyó Mariano.

