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Pacificar la AFA es el primer desafío deportivo del presidente Mauricio Macri. Se mueve en silencio, como un cazador. Habla a favor de Marcelo Tinelli y promueve el cambio, léase Tinelli. Lo importante sucede por detrás. En la rosca política del fútbol, su canciller se llama Daniel Angelici. El reelegido presidente de Boca juega sus propias cartas para evitar la guerra. El día de la asamblea fue el más rápido del condado y propuso el voto a mano alzada para definir la elección. Se hubiera evitado el pantano en el que vive hoy la AFA. Le contestaron (con razón) que, por estatuto, el voto debía ser secreto.
Con la fidelidad de un perro labrador, Angelici volvió a intentarlo el lunes pasado. Jugó de visitante: a horas de ganar la elección en Boca, fue al restaurante de Rodolfo D'Onofrio para reunirse con él, Víctor Blanco y Matías Lammens. Otra vez, a negociar. A tender puentes. A hacer política para evitar un problema, como le pidió Macri. Angelici abogó por una tercera vía, un candidato que descomprimiera la guerra interna. Todos pensaron que los caminos conducían a Armando Pérez, presidente de Belgrano ("Hizo una muy buena gestión", lo elogió Macri en el programa de Mirtha Legrand).
Pero no. Angelici se jugó un tute y tentó a Matías Lammens, el mosquetero de Tinelli. Era una jugada maestra, que hubiera forzado la paz. Si el presidente de San Lorenzo (que días antes había sido sondeado por el macrismo para reemplazar a Diego Bossio al frente de la Anses) decía que sí, se acababan las antinomias. Del lado segurista -creían todos- hubieran aceptado su nombre. El que no accedió fue Lammens. Y hubo que recalcular.
Se pasó al 23 de diciembre como fecha de la elección. A un día de las fiestas navideñas para que pudiera votar River a su regreso de Japón. Lo aceptaron los cuatro grandes. Pero no el segurismo más ortodoxo. Bastó una comida bien regada en la casa de Claudio Tapia para que los hombres del presidente se plantaran. Angelici supo entonces que la misión de paz que le había encargado Macri iba a ser más difícil de lo que pensaba.
La última propuesta parece una "junta normalizadora", integrada por dos dirigentes de Segura y dos de Tinelli. Pero sin los candidatos. En ese escenario, Lammens estaría dispuesto a dar el sí para ser el líder. Del otro lado de la grieta ya dieron a entender que no apoyan la moción. Que se vota el 18 a las 18. Que si Tinelli y los suyos no quieren ir, no importa. "Tenemos quórum", advierten, a sabiendas de que necesitan la presencia de 38 de los 75 asambleístas para que la reunión sea válida.
En los últimos días, Macri se ocupó de un sainete mayor: el del traspaso de mando presidencial. Ya instalado en la Casa Rosada, tendrá que resolver la cuestión del fútbol. El asunto puede írsele de las manos si el tinellismo acude a la Justicia y obtiene una medida cautelar en su favor, ya que la AFA quedará expuesta a la sanción de la FIFA.
acasar@lanacion.com.ar


