

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Una castaña debilidad le cambió la vida. Literalmente. Ya no es el mismo, como hombre y como deportista. De colgar los indomables botines a ser el goleador del calcio, uno de los torneos más complejos del universo futbolero. De cambiarse camisetas sin brillo, tropezón tras tropezón, a ser considerado uno de los emblemas del próximo Mundial y hasta admirado por Barcelona, acaso el mejor equipo por estos días. A Luca Toni, el auténtico desconocido devenido en la cara del gol, lo cambió una mujer. Alta, bella, una modelo llamada Marta Cecchetto. "Cuando lo conocí, era un desastre, un «gafe» ("una persona que trae o tiene mala suerte", según dicen los españoles)", dijo, alguna vez, de este delantero altísimo, potente, desprovisto de una técnica pulida, aunque con el conocimiento exacto de cómo ensayar festejos.
A partir de ella –dice ella, admite él–, su historia deambulante quedó en el olvido. Del silencio al grito unánime. De las bromas pesadas al convencimiento pleno. Creció, maduró, se convirtió en figura este clásico tanque que hace olvidar a los fanáticos de Fiorentina, al menos durante un par de temporadas, a aquel ídolo llamado Gabriel Batistuta. "Es imposible superar a Bati: él fue un fuera de serie", dice, cada tanto, cuando las comparaciones dejan de ser odiosas. Pero Toni ya le quebró un récord al recordado Rey León: marcó 16 goles en los primeros 13 partidos vestido de violeta.
Módena, Empoli, Fiorenzuola, Lodigiani y Treviso, un par de años en cada destino, aún en la tercera división italiana, le quitaron el sueño de convertirse en su adorado Marco van Basten muy temprano, en el preciso instante de festejar los 23 años. Cuenta su historia que hasta se resbaló en el mágico instante de patear un penal, en aquellos días aciagos, amargos. Pensó en olvidarse de los arcos ajenos; creyó que su historia merecía otro camino, lejos del césped, hasta que en una noche de soledad descubrió a Marta. Y a partir de allí, su vida se transformó.
De Treviso dio el salto: se vistió de primera en Vicenza. De allí, a Brescia, donde compartió una pareja ideal con el añejo talento del inolvidable Roberto Baggio. Tuvo otro tropezón, aunque aquella vez no fue caída: marchó a Palermo, a la segunda división, donde marcó 30 goles para el salto del popular equipo hacia el calcio. Y de allí, otros 20 en primera, la clasificación a la UEFA y los meses soñados, a cambio de 14 millones de euros, con la misma camiseta violeta de la Fiore que transformó la vida de Batistuta.
Goles, reconocimiento. "Quiero jugar con Ronaldinho", advierte, ante la lluvia de ofertas de aquí y allá, acaso con algo de resentimiento hacia los compatriotas que jamás creyeron en él, señalado como el "Marco van Basten de las provincias". Los portazos que Juventus y Milan le dieron en sus años mozos, aún los recuerda.
En Italia gritan sus goles y se inclinan ante el camino recorrido. Pocas semanas atrás, posó en un calendario benéfico, como una de las personalidades más influyentes de la Italia de hoy. El goleador del calcio, con 25 tantos, que anhela superar el récord de al menos 30 goles en una temporada –el último registro fue de Angelillo, en Inter, con 33 conquistas en 1959–, es el símbolo de una Italia renovada y agresiva, aún a la espera de la recuperación física de Francesco Totti, el estratego ideal. Su esperanza, en Alemania, serán los centros de un... argentino. "Mauro es un jugador excelente: lanza unos envíos tremendos", habla de Camoranesi, el ex todoterreno de Banfield.
Tranquilo, sereno, sensible cuando está apartado de los arcos, en el césped se transforma. "Este es el mejor momento de mi carrera", cuenta, por si hiciera falta señalarlo. Se burla este "Súper" Toni –apodo ganado a fuerza de festejos– de aquel Van Basten de los suburbios. Marta le cambió la vida. Literalmente. El negocio familiar que habría ocupado sus horas de hoy fue reemplazado por la certeza de jugar un Mundial. Nacido en Pavullo hace 28 años, Luca Toni, enamorado y goleador, sigue con su travesía, de mendigo a millonario.
Nombre: Luca Toni
Fecha y lugar de nacimiento: 26 de mayo de 1977, en Pavullo nel Frignano
Altura y Peso: 1,93m y 88kg
Trayectoria en clubes: Módena (1994/96; jugó 34 partidos y marcó ocho goles), Empoli (1996/97; 3 y 1), Fiorenzuola (1997/98; 25 y 2), Lodigiani (1998/1999; 31 y 15), Treviso (1999/00; 35 y 15), Vicenza (2000/2001; 31 y 9), Brescia (2001/2003; 44 y 15), Palermo (2003/2005; 80 y 51) y Fiorentina (2005/2006; 31 y 25).
Trayectoria en el seleccionado: marcó 7 goles en 16 partidos.
El debut: el 18 de agosto de 2004, 2-0 a Islandia.

