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SAN ANTONIO, EE.UU. (De un enviado especial).– Los que siguen basquetbol habitualmente saben muy bien quién es Steve Kerr. Pero a los que se sumaron ahora a este deporte por la participación de Manu Ginóbili en la final de la NBA, hay que contarles que es un especialista. De los que no hay muchos y que ingresan muy de vez en cuando para cumplir su función durante un par de minutos y volver al banco sin chistar.
Kerr se cargó al equipo al hombro para ganar la serie final del Oeste con Dallas, cuando metió cuatro triples en el último cuarto del encuentro decisivo. Anteanoche también entró en un momento caliente, cuando los Nets estaban a un punto, y un triple y un doble suyos en el cierre liquidaron el juego. Así es su trabajo: se pasa varios partidos sentado en el banco de suplentes, sin siquiera jugar un segundo; y cuando se requieren sus servicios, entra, convierte su triple (o sus triples, si es necesario) y se vuelve a sentar. Todo con una frialdad casi inhumana (sin ser con esto agresivos). Pero el hombre es casi un robot para no alterarse y resolver problemas cuando a otros les quema la pelota en las manos.
Pero entonces, ¿por qué no juega más tiempo? Sencillo: además de que nunca se destacó por marcar bien, a sus 37 años se le hace muy difícil seguir el ritmo de sus rivales y da ventajas en defensa.
Sin embargo, se las arregló para ganar cuatro títulos de la NBA, tres de ellos con los Bulls de Michael Jordan (1996, 1997 y 1998) y uno con San Antonio (1999). Y también es el mejor tirador de triples de todos los tiempos en la NBA. Convirtió 726 tiros sobre 1599 intentos detrás de la línea de tres puntos, un 45% de efectividad. Increíble.
"No puedo explicar esto otra vez", comentó de muy mala manera Gregg Popovich cuando le preguntaron por qué no utilizaba más tiempo al tirador.
Kerr, casado con Margot, y padre de Nicholas, Madeleine y Matthew, nació en Libano el 27 de septiembre de 1965. Allí, su papá Malcom presidía la Universidad Americana de Beirut. Cuando Steve tenía cuatro años, su padre fue asesinado en un atentado por el que se culpa a la OLP (Organización para la Liberación Palestina) y la familia regresó a los Estados Unidos.
A esta altura de la vida, cuando ya piensa en el retiro, Steve Kerr puede explicar su función sin enojarse. Con una sonrisa y sin complejos: "Simplemente cumplí con mi parte. No estoy más tiempo en el campo porque puedo anotar, pero no puedo marcar a ningún rival".
NO QUIERE CONFIARSE. Después de la experiencia de las dos últimas series, Tim Duncan advirtió que el equipo no debe relajarse: "Mejoramos lo hecho en el cuarto partido y ganamos. Nos llevamos dos juegos de New Jersey, pero todavía queda conseguir un triunfo más para ser campeones. Aún no tenemos nada".
GREGG POPOVICH. El DT de San Antonio explicó así la victoria en el quinto encuentro: "La defensa fue nuestra mejor arma y la ofensiva funcionó un poco mejor que en los partidos anteriores. Tuvimos varias intercepciones de balones en momentos críticos que nos dieron la iniciativa. Y hay que darle crédito por esto a Kerr, a Manu y a David Robinson".
UN GLADIADOR . Jason Kidd fue el mejor jugador de New Jersey en el quinto juego y transmitió un mensaje para sus compañeros para lo que resta de la serie: "Ya no quedan opciones. Ahora esto es la vida o la muerte. Eso es lo único que tendré en mi mente en los 48 minutos del próximo partido en San Antonio".
INCIDENTES. Los hinchas de New Jersey provocaron destrozos en los alrededores del Continental Airlines tras la derrota de anteanoche ante los Spurs. En los incidentes fueron incendiados diez automóviles. La policía indicó, además, que durante la noche recibieron una amenaza de bomba en el estadio.


