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Tiemblen caballos de carrera!. Aníbal Etchart está pensando en volver a los hipódromos vestido de breeches, botas, chaquetilla y, como en los viejos tiempos, empuñando una fusta en la mano derecha.
No es un chiste derivado del Día de los Inocentes. A los 59 años y a quince de haberse retirado del circuito, el jinete está meditando seriamente su retorno.
"No asegure totalmente que voy a volver. Mejor diga que lo estoy analizando. En un mes y pico habré tomado la decisión final", le pide Etchart a La Nación , como para no crear olas.
Conocido como Brazo fuerte, o el jockey de los pobres, por su estilo de defender las chances de sus caballos a fustazo limpio, Etchart se convirtió en un ex jockey 1983.
Por entonces, su cuerpo que había resistido mil golpes y magullones productos de más de 20 rodadas en las pistas ya no podía luchar contra un enemigo menos peligroso, pero igualmente letal para su futuro profesional: la balanza y el aumento de peso.
"Me fui por eso", recuerda hoy, casi con bronca, y ríe cuando mide el paso del tiempo no en días sino en kilos. "Para estar listo e intentarlo como yo quiero necesito bajar tres kilitos más. Ahora estoy en 58 y mi límite serían los 55 . Eso sí, en forma natural, sin tener que utilizar pastillas", dice y se entusiasma..
Después de haber ganado tantas carreras que ya ni se acuerda de la cifra exacta y montado a cracks de toda talla, don Aníbal planea regresar a las carrera para divertirse, como el mismo dice.
"Como jockey tendría más oportunidades que como el cuidador que soy. Usted sabe cómo es esto. Para triunfar entre los entrenadores hay que ser un cuidador de gran escala y yo he tenido pocos caballos. Si ahora se me da y vuelvo será para divertirme durante uno o dos añitos. Gracias a Dios, aunque no tengo una gran soltura, no me empujan los problemas económicos".
Desde aquel último éxito con Mayaco, en 1983, que marcó su despedida de las pistas en San Isidro, Etchart encontró refugio, quizá hasta consuelo, en el oficio de cuidador.
Se exilió en los stud, vio cómo los pocos caballos que preparaba ganaban con otros jinetes y trató de no perder frente a la nostalgia.
Y sí que había para recordar. Como las tardes de grandes clásicos ganados con Trousseau, Galeón, Eutropio, Pechazo, entre otros, y hasta las épocas de aprendizaje al lado de freneros de alta escuela.
Don Aníbal dice quelos jinetes de antes eran "todos una fieras. Artiguitas , Quinteros, Máximo Acosta, Cayetano Sauro... Ahora habrá cinco jockeys buenos y los demás son de otra categoría. Está Falero y Valdivieso, que son los número 1. Después Jacinto (por Herrera), Karamanos, Laitán y Noriega. ¿Conté seis, no? Bueno esos son los mejores. Para encontrar algún otro hay que hacer mucha memoria", apunta.
-Su decisión de volver a dar batalla está relacionada con la posibilidad de aprovechar cierta decadencia en el nivel de los jinetes actuales?
-Si vuelvo es para divertirme. Pero si ahora hubieran más jockeys de cartel, directamente ni lo pensaba.


