"Y ser como Ochoíta, el crack de la afición", le cantaba Carlos Gardel a su ídolo Pedro Ochoa, el delantero de Racing y de la selección nacional, considerado uno de los grandes cracks de la década del 20. El tango "Patadura", inmortalizado por el Zorzal criollo, es uno de los vínculos seminales entre la música y el fútbol, que tuvo en la figura de Pelé a un exponente inesperado.
A fines de los 60, Edson Arantes do Nascimento ya había incursionado en terrenos musicales como compositor y cantante, nada más ni nada menos que junto a una vocalista que se convertiría en leyenda, la irresistible Elis Regina.
Pero fue en el ocaso de su carrera como futbolista, cuando quemaba sus últimos cartuchos en el Cosmos de Nueva York, que Pelé convocó a Sérgio Mendes (mítico compositor, productor y tecladista de bossa nova que en un nuevo milenio recuperaría popularidad colaborando con The Black Eyed Peas) para que produjera y arreglara algunas canciones que formarían parte de la banda sonora de un documental dirigido por François Reichenbach en 1978.
En "Mi mundo es un balón", el tema principal del film, O Rei, se revela como un cantante de voz suave y profunda que contrasta con la de Gracinha Leporace, esposa de Sérgio Mendes. La batería está a cargo de Jim Keltner (sesionista que grabó con John Lennon y, en 2011, con León Gieco), y toca el saxo el enorme Gerry Mulligan, emblema del cool jazz (que pocos años antes había grabado un álbum memorable con Astor Piazzolla), en una canción que rinde tributo al discreto encanto de la bossa nova. ¡Un golazo!
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