Tesoro imaginario
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Es indescriptible la fantasía que depara toparse con un arco iris. Siempre se piensa en tesoros escondidos en el exacto punto donde los colores tocan el horizonte, aunque nadie haya logrado llegar a ese sitio preciso y, menos aún, encontrarse con monedas de oro. El 7 de julio, Cullercoats, una localidad de pescadores ingleses de apenas 9000 habitantes, disfrutó de un arco iris sobre su playa semicircular y sus seis cuevas que atraen a turistas que buscan disfrutar de la naturaleza. Apenas cinco días después, otro arco iris ¿o el mismo? sorprendía a la altura de San Salvador, la gigantesca imagen del patrono de los pescadores en la escollera sur de Mar del Plata. Aunque se trate de apenas un fenómeno óptico y meteorológico, de una belleza conmovedora, bien podría ser una señal de que en esas dos costas tan distantes entre sí se esconden tesoros difíciles de desentrañar.
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