Rendición
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Es convocante. De eso no cabe duda, si tenemos en cuenta la cantidad de gente parada alrededor que la está observando, por más que no se puede apreciar la expresión de ninguno de los rostros que la contemplan. También es perturbadora y por eso tan atractiva. Chiquito y enjuto, impecablemente vestido, el hombre impresiona por su postura de sumisión, no solo porque está de rodillas, sino también porque sus manos entrelazadas trasmiten obediencia y resignación. Su cabeza cubierta por una bolsa de papel corona toda una escena sofocante y aterradora: nada bueno le está sucediendo. Esta obra del artista italiano Maurizio Cattelan se exhibe en la feria Art Basel, en Basilea, Suiza. La ficción del arte inmediatamente remite a imágenes reales propias de actuales guerras, en las que la rendición se une al sometimiento y la humillación que implica estar a expensas de quien ha logrado vencer.
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