Pura vista
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A veces el mundo –su núcleo más íntimo– parece hablarnos y hay algo allí gloriosamente efímero, un instante sin palabras, sin relojes, liberado del tiempo. De eso se trata esta foto: el cielo se abre apenas, un destello de luz, bruma translúcida, la sospecha de que quien observa está viendo una ceremonia casi secreta. El lugar no puede ser más propicio. La torre Hardtberg, hundida en los bosques de Königstein, Alemania, fue construida solo para eso: subir peldaño a peldaño una escalera con forma de elipse; acero firme, aspecto liviano. Ascender entre el follaje, llegar al piso superior enmarcado por una estructura en forma de corona y, una vez allí, asistir al minucioso espectáculo del espacio. En tierra de antiguos castillos y torres defensivas, la Hardtberg fue concebida pura y exclusivamente para la contemplación. Todo un hallazgo.
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