Permanencia
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El abismo de tiempo que retrata la imagen de arriba solo es comparable con la inquebrantable persistencia del templo más célebre de la historia. Son 2500 años los que separan al Partenón, cuya construcción empezó en 447 antes de Cristo, y los dos aviones que lo sobrevuelan, veteranos de la Segunda Guerra Mundial. El de la izquierda es un North American Aviation T-6 Texan, que era usado para entrenamiento, y el de la derecha, un Supermarine Spitfire, del que todavía quedan unos 70 capaces de volar. Grecia operó ambas naves y la exhibición conmemora el inicio de su guerra para independizarse del imperio otomano, que se inició en 1821. Un dato enlaza todo. En el siglo XVII, una bomba veneciana impactó en el Partenón, que era usado por los otomanos como polvorín, y causó destrozos. Dañado también por terremotos y muchas veces vandalizado, el antiquísimo templo sin embargo permanece.
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