
Libros postergados, elegidos y casuales
En Pinamar, las preferencias se reparten entre best sellers, narrativa y "algo para no pensar"
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PINAMAR.- Más concentrados y relajados que los jugadores del burako, el juego de mesa más popular en estas playas, se ve por aquí a los lectores de libros. Para la lectura sobre la arena no parece haber una hora del día, una edad o un género literario más conveniente que otro.
En una recorrida de una decena de balnearios pinamarenses, LA NACION encontró una gran diversidad en los textos de los veraneantes. Los que trajeron el libro que durante meses no pudieron leer tienen entre sus manos libros de ficción, de historia, de política, de filosofía. Los seducidos por las problemáticas de la coyuntura leen El dueño , de Luis Majul.
Los menos precavidos van a la histórica librería Böhm de esta ciudad y piden a Paula, la librera de siempre -trabaja allí desde hace 22 años- "algo para no pensar". Ella les recomienda novelas, como Los cometas en el cielo o Mil soles espléndidos , ambas de Khalel Husseini. "Logran alejar al lector de los problemas de todos los días, lo meten en otro mundo", contó Paula. De los que llegaron sabiendo qué querían compraron libros de todo tipo. Los más vendidos en lo que va de enero son el libro de Majul; El símbolo perdido , de Dan Brown; La isla bajo el mar , de Isabel Allende, y La segunda vida de las flores , de Jorge Fernández Díaz.
En la playa, los lectores están, como dijo la librera, "en otro mundo". "Vinimos acá para poder leer lo más tranquilas posible", explicó Julia, de 16 años, con El día que Nietzsche lloró , de Irvin Yalom, en la mano. Su madre, Jacqueline Andersson, también leía -un libro de física cuántica- recostada dentro de una de esas pequeñas carpas ideales para la protección del viento en un lugar aislado del balneario Divisadero, de Cariló.
Por otra parte, en CR, Marina Zubillaga estaba totalmente abstraída en la lectura de un libro de Cecelia Ahern. Al lado, su madre, Andrea, confesó: "A mí me gusta mucho leer, pero en la playa no puedo, me distraigo y hago sociales todo el tiempo".
En el bolso que trajo a Pinamar para su corta visita de dos días, el secretario general de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la UCR capital, Carlos Más Vélez, trajo El factor humano , de John Carlin, y A quien corresponda , de Martín Caparrós. En El pájaro, un señor de unos 50 años bostezaba con El príncipe , de Maquiavelo. Otros leían La gesta del marrano , de Marcos Aguinis, y La pregunta de sus ojos , de Eduardo Sacheri.




