
La mimada de la agenda política
Por Susana Reinoso
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En un mundo dominado por la economía y el mercado, es buena noticia saber que la cultura es la nueva niña mimada de la agenda política europea. Con mucho oficio en la gestión, la nueva ministra de Cultura española, Carmen Calvo, lo asegura sin hesitaciones: "Los gobiernos están colocando a la cultura en un lugar preponderante. Es un objetivo que mejora convivencia, construye democracia y está dirigida al lado más constructivo de la vida".
Tanto es así, afirma la verborrágica funcionaria a LA NACION, que apenas asumió la presidencia del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero resucitó el Ministerio de Cultura que había sepultado en el arcón del Partido Socialista Español (PSOE) el ex gobierno del Partido Popular (PP), liderado por José María Aznar.
"Rodríguez Zapatero siempre tuvo claro que la cultura tenía que ser una parte muy importante de su gobierno", subraya Calvo, que sobrevoló Buenos Aires y Rosario fugazmente con motivo del III Congreso Internacional de la Lengua Española.
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Claro que en la política española el gobierno acompaña las promesas con hechos concretos. Pruebas al canto: en los seis meses que lleva de gestión, el PSOE dobló prácticamente el porcentaje que el PP había destinado a la cultura: hoy tiene el 9,6% del presupuesto general. Lo que, nobleza obliga, permite apreciar que no era poco lo asignado por Aznar comparado con el 0,17% que la Secretaría de Cultura dispone en la Argentina. Contra los $ 126 millones asignados en nuestro país, el Ministerio de Cultura español dispone de 607 millones de euros.
"La existencia de un ministerio -dice Carmen Calvo- da una dimensión de la importancia que Rodríguez Zapatero le asigna a la política cultural en el modelo de país que tiene." Y no todo es cuestión de recursos. Como sostiene la ministra española, los proyectos culturales tienen que ser más sólidos y en beneficio de los ciudadanos. "No para el brillo de los políticos. Hay que seleccionar muy bien lo que es útil para un país. La cultura puede brillar 24 horas y no significar nada para la sociedad." De eso se trata el diseño de políticas culturales, una asignatura largamente pendiente en las administraciones argentinas.
En la España de hoy, explica Calvo, la política cultural se vuelca a los creadores, "que son los que producen y le ofrecen algo a la sociedad. Hacer política cultural significa tener a la cultura en el mercado, pero también ofrecerles un tratamiento diferencial a los creadores, porque ellos representan el imaginario colectivo y la energía de una sociedad".
De lo contrario, "la cultura puede quedar reducida a las elites, las vanguardias o el mercado. Y el gobierno piensa que hay que democratizar la cultura que comporta valores, atrevimiento y lenguajes nuevos". Al cabo, dice Calvo, "unir fuerzas en el presente importa más riesgo que arreglar monumentos".
Para Calvo, la existencia del ministerio se justifica "en el presente, y el presente significa construir más democracia y más convivencia. No hace la cultura de un país, pero es fundamental para ofrecerles a los ciudadanos más posibilidades culturales con sus recursos públicos".
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