
Detrás de las noticias
PERIODICOS Por Mar de Fontcuberta y Héctor Borrat-(La Crujía)-351 páginas-($ 35)
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De tanto pensar el futuro, el presente es a veces descuidado. La velocidad de ingreso de las nuevas tecnologías de comunicación -mensajes de texto en celulares, blogs , spam , listas de correo electrónico- parece haber distraído a los analistas de continuar observando un medio clásico como el diario.
Ni la inmediatez de la radio, ni la seducción de la TV, ni el abanico de recursos de Internet pudieron hasta ahora con la prensa escrita, que sigue dominando la discusión pública, imponiendo la agenda de temas y proponiendo los marcos interpretativos. Por eso es oportuna la publicación de Periódicos: sistemas complejos, narradores en interacción , de Mar de Fontcuberta y Héctor Borrat, un trabajo que recorre los problemas actuales de un medio con siglos de historia.
El libro sigue una nítida estructura "a dos voces", sin síntesis final. Lo cierto es que los autores escribieron a distancia y cruzando continentes. La periodista y académica española Fontcuberta, desde Santiago de Chile, donde enseña en la Pontificia Universidad Católica. El periodista y académico uruguayo Borrat, desde Barcelona, ya que es profesor emérito en la Universidad Autónoma.
En la primera mitad, Fontcuberta cree necesario justificar la elección de su objeto de estudio. Sostiene que puede verse como una opción "paradójica" concentrarse en la prensa escrita "en un mundo en el que los diarios parecen perder terreno, en el que muchas predicciones auguran el final de los periódicos y en un momento de desprestigio tras varios escándalos que han salpicado la imagen de varios rotativos considerados referentes internacionales". La española tiene en mente, entre otros, los casos de fraude en The New York Times .
En este contexto, Fontcuberta considera que, en sociedades crecientemente complejas, el papel de los diarios es orientar a los lectores: "no basta explicar -sostiene-, es necesario interpretar". Apunta así a la redistribución de roles inducida por el ingreso de nuevos medios. La contribución clave de Fontcuberta es su propuesta de que los diarios se conviertan en líderes de lo que llama el "periodismo/sistema", por oposición al "periodismo/mosaico". Cuestiona la rígida división en secciones, y sugiere que periodistas de distintas áreas contribuyan en la presentación de temas de gran interés para el público, el otro polo de su examen. La española apuesta a que los periódicos incrementen su interacción con los lectores -aspecto en que Internet, más que competidora, se presenta como socia estratégica- de modo de adecuar su oferta, dinámicamente, a sus necesidades y preocupaciones.
Borrat, por su parte, no compra espejitos de colores: da por obvia la importancia de los periódicos en el contexto sociopolítico actual, en el que la ecología de los medios muestra que los diarios, más que como lentos dinosaurios, se mueven como astutos mamíferos, mutando, estableciendo alianzas, buscando nuevos recursos para sobrevivir. Y, en lugar de preocuparse por cómo hacen sus análisis los editores, pone el énfasis en la capacidad interpretativa de los lectores.
En este sentido, el aporte del uruguayo es más crítico. Pese a la transparencia que exigen en otros sectores de la vida pública, Borrat muestra que los diarios son bastante opacos en sus modos de funcionamiento. Propone que los lectores ejerzan un "control de la calidad periodística" contrastando los distintos periódicos, sus autores y sus fuentes. En particular -y aquí se identifica con el público- en relación "con las versiones de los casos que nos interesan, tanto más cuanto más nos involucran y nos convocan a la acción".
El punto de coincidencia más importante de los autores resulta ser, entonces, la necesidad de que los lectores aumenten su participación, confirmándose como agentes activos del proceso de construcción de las noticias, tanto al interactuar con los medios como al interpretar el complejo entramado de la actividad periodística.
El libro da algunas herramientas teórico-metodológicas para enfrentar esta tarea, pero ciertamente está lejos de constituirse en una brújula. Su exhortación a la acción ganaría en eficacia si fuera acompañada por una suerte de who is who de la prensa -dueños, periodistas-estrella e influyentes ignotos, principales avisadores-, datos que escasean en un mundo que, proliferación de medios mediante, parece inundado de información.




