
"Cristina es ambigua y contradictoria en cuestiones de género"
Para la socióloga e historiadora, la Presidenta no ha impulsado la discriminación positiva
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"Las mujeres han asimilado el poder tal como lo ejercen los hombres. Por eso, cuando les toca mandar, suelen imitar a los amos varones", sostiene la socióloga e historiadora Dora Barrancos. Dice todavía más: cuando ellas tienen el poder suelen ser más abusivas con las otras mujeres que los hombres.
"Si llegan a dirigir, hay mucha necesidad de agradar, de ser aprobadas por los varones. Hay miedo de perder el respeto ajeno si no se adopta una identidad masculina", añade.
Barrancos es investigadora principal del Conicet y directora del Instituto Interdisciplinario de Género de la Universidad de Buenos Aires. Referente clave a la hora de interpretar la historia desde la óptica femenina, se graduó de doctora en Historia en Brasil, en la Universidad de Campinas (Unicamp).
"Cristina Kirchner es ambigua y contradictoria sobre la cuestión del género, porque por un lado dice que todo le cuesta más por ser mujer, pero, por otro, no se ha ocupado demasiado de impulsar políticas de discriminación positiva, como lo ha hecho Michelle Bachelet en Chile. El plan Jefas de Hogar es un mal ejemplo: en vez de ayudar, perjudica, porque sigue tratando a las mujeres sólo como madres, y no como ciudadanas con derechos", opina Barrancos en el diálogo con LA NACION.
Durante la entrevista también se pronuncia a favor de elevar el cupo femenino en el Congreso del 30 al 50 por ciento y de impulsar la creación de un gabinete mixto, como lo tiene España, en la administración de Rodríguez Zapatero. "La noción misma de poder es masculina. Yo prefiero el término «potencia». Más que poderosos, creo que somos seres potentes", dice.
-Muchas dirigentes políticas dicen que Cristina siempre quiso ser Evita, pero que cuando llegó finalmente al poder se convirtió en Perón, en el sentido de que no hay en ella vestigios de liderazgo femenino...
-No sé si toda la vida quiso ser Evita. Creo que ella siempre ha tenido un proyecto para lo público; Evita, no. Lo que sí me parece es que la Presidenta es ambigua: hay una gran contradicción en Cristina en relación con el género, porque no impulsó políticas firmes de equiparación. Mantuvo planes sociales, como los de Jefas de Hogar, que pueden resolver perentoriedades, pero que, en el largo plazo, lesionan a la ciudadanía femenina.
-¿Y qué se podría haber hecho?
-Muchas cosas. Por ejemplo, impulsar políticas de discriminación positiva en el mercado laboral, a través de incentivos fiscales: mayor desgravación de impuestos a mayor cantidad de empleadas. En el Estado, lo mismo: a mayor calificación técnica de las mujeres, más becas para sostenerlas. En los barrios pobres, aumentar el número de guarderías. Por otra parte, sigue habiendo diferencias salariales: ahora se da más en los puestos altos y muy altos, y no tanto en la base de la pirámide, donde esos derechos han quedado equiparados. Tenemos una buena ley de violencia familiar, pero pocos la conocen...
-Probablemente porque todo lo que tiene que ver con el género es visto como algo menor...
-Sin embargo, es algo mayor. Lo personal es lo más político que ocurre en la vida de las personas, y no sólo de las mujeres. Y hasta no hace tanto tiempo, a las mujeres muy bellas les costaba muchísimo abrirse camino en ámbitos políticos o académicos, porque, aun en las corrientes más progresistas, no era consideradas seres humanos completos. Había que ser muy, pero muy inteligente para poder ser una intelectual linda. Hoy, la estantería se ha movido: hay mayor sensibilidad hacia lo femenino.
-En España, Rodríguez Zapatero impulsó un gabinete mixto. En la Argentina, se habló de elevar el cupo del 30 al 50 por ciento. ¿Qué opinión tiene?
-Estoy de acuerdo con ambas medidas. En la Argentina, es el momento de ir al cupo del 50 por ciento. ¿Por qué tendría que ser del 30, si somos la mitad del electorado o más?
-Aunque el feminismo ha luchado por los derechos de las mujeres, la mayoría de ellas sienten rechazo por él. ¿No deberían hacer una autocrítica?
-Si las mujeres supieran realmente qué es el feminismo, no podrían sino adherirse a él, porque consiste en actuar en favor de nuestros derechos. Lo que ocurre es que se asocia el feminismo con nociones de bajo calibre, arcaicas, algo así como un machismo al revés. Y eso es una pavada. También es cierto que una cosa es ser mujer y otra muy distinta es pensarse como mujer y actuar a favor de los derechos femeninos. Eso les cuesta muchísimo a las congéneres. Les falta solidaridad.
-Algunos estudios revelan que cuando una mujer llega a una jefatura, muchas veces abusa de su poder con las mujeres que están a su mando. ¿Alguna pista para explicarlo?
-Sí, hay mucho de cierto en eso. Quizá la psicología pueda explicarlo mejor. Pero es indudable que hay una asimilación del poder masculino, una identificación con el amo. Temen que, de identificarse con lo femenino, puedan correr el riesgo de no ser respetadas. Algo de eso le ha pasado a la Presidenta. Lo que le falta como experiencia humana, en todo caso, es la del poder femenino.
-¿Y qué sería eso?
-En realidad, la noción misma de poder es una construcción masculina. Yo hablaría de potencia, más que de poder. No me atrevo a definir qué es la potencia femenina, ni tampoco quiero ser una torpe utopista o una idealista ridícula. Serán las propias mujeres las que irán construyendo esa noción de potencia, a medida que sean muchas más las que vayan asomando a la vida pública. Me parece, incluso, que la palabra "liderazgo" tiene más que ver con esta noción: el líder invita a una emulación respetuosa y no a una subordinación miserable. Pero todo está en cambio, y nadie tiene colgado el género en el placard.
DORA BARRANCOS
Socióloga e historiadora
- Edad: 68 años
- Cargos: además de sus funciones en el Conicet y en la UBA, está a cargo de la Secretaría de Posgrado de la Universidad de Quilmes.
- Especialidad: es una exponente de la llamada "historiografía de género", corriente que estudia la historia a partir de la diferencia sexual.
- Libros: Inclusión/exclusión. Historia con mujeres; Mujeres en la sociedad argentina; Mujeres, de la casa a la plaza.


