Cortesía
Es una palabra y una práctica casi en desuso u olvidada, al menos en Buenos Aires. La definición de la primera acepción de “cortesía” en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) dice: “Demostración o acto con que se manifiesta la atención, el respeto o afecto que tiene alguien a otra persona”. María Moliner define: “Conjunto de reglas mantenidas en el trato social con el que las personas se muestran entre sí consideración y respeto”. La diferencia está en que para el DLE en la cortesía hay afecto. Para Moliner, “cortés” puede tener un uso diminutivo. Significando que la acción de la que se trata es sólo cortés y falto de otro significado más afectuoso: “Le hicieron un recibimiento cortés, pero frío”. El dicho popular dice: “Lo cortés, no quita lo valiente”. Para Borges, la cortesía era una forma de la bondad.
La falta de cortesía se ve en los lugares públicos. En los círculos políticos, pensemos en el Congreso, donde está representado todo el país, la descortesía y la grosería son de uso continuo en las sesiones de la que se entera el mundo. El resultado es enemistad, violencia verbal, a veces física, y vulgaridad.
¿Cuánto hace que los argentinos no nos respetamos entre compatriotas? Lo triste es que de ese modo uno no se respeta a sí mismo.
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