
Ciencias Económicas renueva su edificio con aportes privados
Cuatro empresas donaron dinero, que se suma a los fondos oficiales y recursos propios.
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Cuando los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) vuelvan a clase el mes que viene encontrarán un edificio con varias renovaciones: trece flamantes aulas donde antes había depósitos, paredes recién pintadas y un patio recuperado como espacio de descanso.
Las obras, realizadas especialmente en los meses de verano, cuentan con una fuente de financiamiento poco habitual: cuatro empresas privadas hicieron aportes, que se sumaron a los recursos propios de la facultad, los provenientes del presupuesto universitario y del Centro de Estudiantes. En total, la inversión fue de 800.000 pesos.
Las autoridades de la facultad esperan inaugurar las obras el 12 del mes próximo, fecha de comienzo del primer cuatrimestre de clases.
Accentur,Arthur Andersen y Deloitte & Co. -tres estudios internacionales de consultoría y auditoría en negocios- y la argentina Techint fueron las empresas que aportaron dinero y, en algunos casos, hasta colaboraron en las obras. La iniciativa no es totalmente nueva en Ciencias Económicas: el año último, la editorial La Ley y Ford Motors habían financiado remodelaciones.
"Esta es una fórmula de cooperación que la universidad pública todavía no ha profundizado. En parte, se debe al temor de que la proximidad de la empresa privada haga perder ciertos principios ideológicos. Pero los tiempos cambiaron y tenemos que adecuarnos a ellos, sin sacrificar nuestras ideas", afirmó a La Nación el decano de la facultad, Carlos Degrossi.
La institución, además, no es ajena al mundo empresario. La Secretaría de Asistencia Técnica de la facultad provee servicios de consultoría a distintas organizaciones privadas y también públicas, ofrece cursos de capacitación y coordina pasantías de los estudiantes. Estas actividades le aportan a la unidad académica unos 30 millones de pesos por año.
La más poblada
Los 23.000 metros cuadrados del edificio ubicado en la avenida Córdoba al 2100 quedan cada vez más pequeños para albergar a los 50.000 alumnos que estudian allí y que la convierten en la facultad más numerosa del país y una de las más pobladas de América latina. Ese uso continuo e intensivo, además, multiplica a diario las necesidades de mantenimiento del edificio, inaugurado en 1856.
Los estudiantes que circulan en estos días por los pasillos de la facultad, ocupados en exámenes e inscripciones, caminan entre andamios sobre los que se dan los últimos detalles a los trabajos de pintura.
En la llamada rotonda -un patio abierto en el que se ubican las distintas agrupaciones estudiantiles-, se está recuperando completamente una espaciosa aula y se restauraron 450 bancos, todas obras realizadas con aportes de la facultad y del Centro de Estudiantes.
De esos mismos fondos salieron recursos para construir casi 20 aulas amplias y luminosas distribuidas en dos pisos.
La arquitecta Adriana Facal camina entre bolsas de cemento y esquiva baldosas apoyadas contra las paredes mientras cuenta: "Este espacio estaba ocupado por depósitos de la biblioteca. Recuperamos el lugar y en el segundo piso dejamos el techo original del edificio".
También se recuperó el Patio Houssay, un espacio abierto limitado por columnas, al que dan varias aulas y dependencias, que en otros tiempos tenía una fuente en el centro. Ahora se la volverá a instalar. "Será una plaza seca, con bancos para que los estudiantes tengan un lugar de descanso", dijo la arquitecta.
Los aportes de las empresas, mientras tanto, se utilizaron para recuperar totalmente cuatro aulas-anfiteatro, con capacidad para 130 alumnos cada una. Alfombras, butacas nuevas, modernas pizarras y proyectores completan las comodidades. Cada una estuvo auspiciada por una empresa que en muchos casos aportó hasta su propio proyecto de remodelación.
Lograr la colaboración privada no fue difícil. "Hicimos un estudio previo y descubrimos que había una vocación de donar en los empresarios, siempre y cuando la universidad superara lo que ellos ven como características nuestras, como la burocracia y la excesiva politización", dijo Degrossi.
La idea, ahora, es continuar esta cooperación. "Tenemos un proyecto avanzado para remodelar la biblioteca en su estructura, contenidos y tecnología", señaló, aunque dejó claro que "esta alianza no evitará que sigamos pidiendo más presupuesto".


