A los 86 años, murió el reconocido historiador Miguel Ángel De Marco, un testigo de la Argentina de los últimos 60 años
Especialista en historia política, militar y naval, presidió la Academia Nacional de la Historia; fue distinguido en la Argentina y en Europa; tuvo también una trayectoria en el periodismo, como frecuente colaborador y editorialista en LA NACION
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Con una vida repartida entre la investigación, la docencia, el periodismo y la academia, Miguel Ángel de Marco, que falleció este mediodía a los 86 años en el Hospital Alemán, se consolidó como uno de los grandes nombres de la historiografía argentina contemporánea. Doctor en Historia y especialista en el siglo XIX argentino, será recordado por dejar una obra vasta sobre la historia política, militar y naval del país, con 48 libros, cerca de 100 artículos académicos y más de mil escritos periodísticos.
Nacido en Rosario el 1° de diciembre de 1939, De Marco desarrolló una extensa carrera académica e institucional. Fue miembro de número y presidente de la Academia Nacional de la Historia (ANH), presidió el Instituto Nacional Browniano y su Academia Browniana, y formó parte de la Academia Sanmartiniana y de la Academia del Mar, entre otras entidades. También integró organismos internacionales, como la Academia Portuguesa da História y la Real Academia de la Historia de España.
Profesor emérito de la Universidad del Salvador, donde enseñó en el Doctorado en Historia, fue además docente invitado en distintas universidades del país y del exterior. Su producción historiográfica, centrada en figuras como San Martín, Belgrano, Güemes, Brown, Sarmiento, Roca y Mitre, y procesos del siglo XIX, lo convirtió en un referente dentro de ese campo. Una saga con varias de estas biografías fueron publicadas por el sello Emecé, del Grupo Planeta, que lamentó el fallecimiento del gran historiador.

A lo largo de su trayectoria recibió múltiples distinciones. En 2014 obtuvo el Premio Konex en Historia y, en 2018, el Senado de la Nación le otorgó la Mención de Honor General José de San Martín. También fue reconocido por instituciones españolas y portuguesas por sus investigaciones vinculadas al mundo iberoamericano, en particular por sus trabajos sobre la historia naval en el Río de la Plata, un tema en el que estaba profundamente interesado, ya que tenía el antiguo grado de Comodoro en la Armada Argentina.
Colaborador y editorialista en LA NACION, De Marco mantuvo una presencia activa en el debate historiográfico hasta sus últimos años. Fue además por veinte años jefe de Editoriales del diario La Capital de Rosario. “El periodismo me enseñó el estilo, la rapidez, aprender a darle al mensaje una forma aceptable para que lo pueda leer el que tiene una gran preparación y también el lector común al que le gusta la historia”, había dicho en una entrevista a LA NACION en 2020.
Con su primera mujer, Susana Neme, De Marco tuvo cuatro hijos: Miguel Ángel, Carola, Mariano y María Virginia; y de ellos siete nietos. Los dos hijos mayores siguieron sus pasos en el campo de la historia. Estaba casado en segundas nupcias con María Fernanda Sinde.
“Crecimos entre libros”, contó a LA NACION Carola De Marco. En su casa, recordó, las bibliotecas ocupaban varias paredes y la relación con el conocimiento no pasaba por respuestas rápidas sino por la búsqueda y la investigación. Ante una duda escolar, su padre los guiaba hacia los libros: “Nos la podría haber hecho fácil, y sin embargo, siempre nos instó a ser curiosos por nuestra cuenta”.

La historia fue una dedicación de toda la vida, pero no la única. “Su gran pasión fue realmente el mar”, confesó su hija, que también lo recordó como un hombre que transmitió “el amor a la libertad, a la lealtad con los amigos” y valores como el respeto y la solidaridad.
Tenía el semblante de una persona “seria y solemne”, pero en el ámbito familiar, lo recuerdan como alguien “súper gracioso, con un chiste siempre preparado”, capaz de hacer reír a hijos y nietos. También destacan su generosidad y paciencia, y esa disposición a explicar hasta los temas más complejos con claridad y sin condescendencia. “No te hacía sentir incómodo por preguntar cosas básicas”.
Fernando J. Devoto, presidente de la ANH, recordó que De Marco “era el miembro de número más antiguo de la Academia Nacional de la Historia. El ‘académico decano’, como le gustaba recordar, en la institución de la que había sido tres veces presidente. Era también, no por su edad sino por su antigüedad, el último de la vieja guardia: elegido académico de número en 1986 y antes correspondiente, desde 1972. Contenía, así, en su memoria, muchos fragmentos de esa historia de la institución que no se encuentra en la actas y los documentos oficiales, conocimientos que narraba con placer pero siempre sobriamente”.
Devoto destaca, además, su cualidad de "gran conversador", en el que afloraba una muy amplia cultura. “Era un buen forjador de vínculos y de consensos, con un estilo amable de hábil negociador, más veneciano que florentino, como era una parte de su linaje. Conservaba, asimismo, los buenos hábitos de otros tiempos, con menos prisas y más urbanidad, y estaba siempre presente en la sesiones privadas y en las públicas, cualquiera fuera el tema o el expositor de turno. Finalmente, consideró que “con Miguel Ángel De Marco se ha ido un notable historiador, pero también un testigo y un protagonista de la Argentina de los últimos sesenta años”.
Roberto Elissalde, miembro del Instituto Nacional Sanmartiniano, también lamentó el fallecimiento de su amigo. “Fiel heredero de la tradición de los grandes maestros, por siete décadas se dedicó al estudio y divulgación de nuestro pasado, desde su primer trabajo allá en los finales de su adolescencia. Sirvió al país desde las instituciones a las que estuvo vinculado, la cátedra y el periodismo. Comprendió la Patria, y la amó a veces con dolor, fue un argentino cabal y por sobre todo un hombre de bien”.
Los restos de Miguel Ángel De Marco serán velados mañana, de 9 a 13.30, en Sala Jacarandá (Ruta Panamericana, Colectora Oeste Ramal Pilar 5) y el responso se realizará a las 13.30, en Jardín de Paz.










