Voces de arena
Entre las manos del hombre, un manuscrito preservado durante años en la biblioteca familiar: papel y tinta de otro tiempo; un gesto que dice “hogar” y se entremezcla con las figuras de la alfombra, los pliegues de la ropa, los resquicios, quizás, de algún susurro. Del otro lado, tras las paredes del lugar donde se hizo esta foto, los tonos ocres del Sahara. Las escrituras que aquí vemos, algunas centenarias, pertenecen a una de las pocas familias que todavía permanecen en Oulata, ciudad de Mauritania que alguna vez fue importante zona de paso en el comercio transahariano y que hoy languidece –ni el peso de la historia ni el cambio climático la ayudan– y ve peligrar su legado. Por eso, la contención con que esas dos manos preservan las voces antiguas –voces de papel–, como si quisieran evitarles la furia de la arena, la inclemencia de los elementos, lo insobornable del tiempo.
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