
Tratamiento neonatal del labio leporino
Si el abordaje odontológico y la cirugía se realizan antes del 14º día de vida, no quedan cicatrices
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En medicina, cuanto más temprano se le haga frente a una afección, mejor será su pronóstico. Y la corrección de la malformación facial comúnmente llamada labio leporino _y cuya correcta denominación es fisura labio-alvéolo-palatina _ no escapa a esta regla.
En la Argentina, el equipo médico multidisciplinario de la Asociación Piel, que comanda el cirujano infantil Ricardo Bennun, comienza con la corrección, primero odontológica y luego quirúrgica, de los recién nacidos, tan pronto como éstos llegan a la consulta.
El apuro por la corrección precoz de esta malformación, que en la Argentina afecta a uno de cada 1000 recién nacidos, se justifica en la sólida evidencia científica que demuestra que, hasta los 14 días de vida, los tejidos de estos bebes no sólo poseen una gran plasticidad, sino que los cortes que se realizan en la piel a esta edad casi no dejan cicatriz.
Chicos de goma
Quién no ha escuchado en boca de su abuela la frase "los chicos son de goma". Y algo de razón tienen las abuelas. "Al nacer, los bebes vienen preparados para atravesar el canal de parto; para eso tienen un alto contenido de estrógenos maternos en su sangre, que recién disminuye a partir del 15º día de nacido", explica el doctor Bennun, director médico de la Asociación Piel.
Este elevado contenido de estrógenos se traduce en una igualmente elevada presencia de ácido hialurónico en la sangre del bebe. "Este ácido hace que el material intercelular permanezca desconectado, dotando a los tejidos de una suerte de falta de memoria", continúa Bennun. Y es precisamente esta falta de memoria celular la que otorga a los recién nacidos un alto grado de plasticidad en todos sus tejidos, entre ellos, piel y hueso.
Como si esto fuera poco, ante un corte, la piel de los bebes que aún no han cumplido los 15 días de vida no suele dejar marca alguna. Esto se debe a que en la cicatrización de estos pequeños interviene una muy pequeña cantidad de fibroblastos, células características de los procesos de cicatrización. "Lo que sucede ante un corte es más compatible con un proceso de regeneración que con un proceso de cicatrización", completa Bennun.
Temprano al quirófano
Es la suma de estos conocimientos relacionados con las características biológicas de los tejidos de los recién nacidos la que llevó, a comienzos de la década de los ´90, al surgimiento del tratamiento neonatal del labio leporino. El doctor Bennun, que ha recurrido un centenar de veces a esta técnica en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital Garrahan y actualmente en la Asociación Piel, explica en qué consiste este tratamiento: "Apenas llega el bebe a la asociación, el odontólogo del equipo confecciona una prótesis que tiene por objetivo alinear los segmentos maxilares fisurados y cerrar la comunicación que hay entre la boca y la nariz". Esta prótesis que se le coloca al bebe en la boca, como si fuera un elemento de ortodoncia, detiene el agravamiento de la fisura que es ocasionado por la mala posición de la lengua y acerca los extremos del maxilar, cerrando progresivamente la fisura.
"Cada tres días el odontólogo cierra un poquito más la prótesis, hasta que el 14º día de edad del bebe se realiza la primera cirugía." Se suturan entonces la mucosa de la boca, el músculo y la piel de los labios con un objetivo reconstructivo. "Esta cirugía tiene que ser abordada desde un punto de vista tridimensional _acota Bennun_, ya que el labio también constituye el piso de la nariz y el techo de la boca."
Transcurridos ocho meses, se realiza una segunda operación; esta vez para corregir el paladar y terminar de cerrar la anómala comunicación entre boca y nariz. "El objetivo no sólo es que los chicos luzcan bien, sino que también puedan hablar correctamente _recuerda Bennun_. Es por eso que en algunos casos es necesario realizar algunos retoques quirúrgicos adicionales."
Aclaraciones
Es importante dejar en claro dos puntos con relación a este tratamiento. Primero: sólo puede ser realizado en aquellos niños que nacen sin ninguna otra complicación agregada (bajo peso u otra malformación, por ejemplo). Para aprovechar la ventana temporal en la cual los niveles de estrógenos y de fibroblastos todavía no se han reducido y elevado, respectivamente, es necesario un diagnóstico lo más precoz posible.
De eso se trata la segunda aclaración: el diagnóstico de fisura labio-alvéolo-palatina pude ser realizado a los seis meses de gestación mediante una ecografía. "Conocer el diagnóstico a los seis meses permite que los padres pueden ir buscando un equipo que corrija temprano la fisura", subraya el doctor Bennun.
Por último, este cirujano pediatra recuerda que "es un gran mito el que estos bebes no puedan ser amamantados. No sólo pueden, sino que deben ser alimentados a través de la lactancia materna para fortalecer el vínculo madre-hijo, y para no anular la única función que tiene el niño al nacer: la succión. Esta permite que el niño se desarrolle adecuadamente".
Piel es una asociación civil sin fines de lucro que tiene su sede en Palaá 536, Avellaneda; sus teléfonos son 4201-1001 y 4201-8044.
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