SOS: tenemos que salvar el Cefimas
Cuando todo parece ir viento en popa... aparecen los nubarrones. Me refiero a una de las noticias más tristes de los últimos tiempos para la ciencia local: el Centro de Física y Matemática de América del Sur (Cefimas), dedicado a la investigación y formación en temas de frontera de la matemática y la física teórica -y del que participan ya más de 120 investigadores de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Guatemala, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela-, está a punto de cerrar sus puertas en Buenos Aires... y trasladarse a Brasil.
Entre las razones que explican esta decisión, seguramente predomina la falta de un espacio y un presupuesto adecuado, que a pesar de los esfuerzos de su incansable impulsor y director, el doctor Fidel Shaposnik, fue imposible asegurar.
Desde que abrió sus puertas, en diciembre de 2005, el Cefimas se alojaba en una parte del cuarto piso de la Sociedad Científica Argentina, pero este año ese acuerdo vence y por otra parte es indispensable contar con un ámbito no sólo más amplio, sino también dedicado exclusivamente a actividades de investigación.
Además, dado que es un centro internacional -como el International Center for Theoretical Physics, de Trieste, Italia; el Newton Institute, de Gran Bretaña; el Perimeter Institute, de Canadá, o el Kvali Institute y el Santa Fe Institute, de los Estados Unidos-, aunque el presupuesto adecuado para mantenerlo es significativamente menor que el que exige un proyecto de física experimental, para el Cefimas fue difícil obtener subsidios como los que permiten financiar investigaciones del Conicet y otras instituciones similares.
Pero si en la Argentina no se pudieron salvar estos obstáculos, los físicos brasileños -que desde un principio apoyaron sin reticencias la creación de un centro de estas características- están dispuestos a emprender gestiones para lograr un presupuesto sustancial que permita instalar la sede del Cefimas en Río de Janeiro. (Cabe recordar que, para el período 2007-2010, Brasil asignó a su plan científico y tecnológico nada menos que 22.750 millones de dólares.)
El Centro lleva adelante tres programas: uno de becas posdoctorales; otro de visitas (de entre dos semanas y dos meses) para el dictado de cursos intensivos y otro de talleres de hasta 14 días dirigidos a los jóvenes investigadores que lo integran.
A pesar de las dificultades, en estos dos años esos planes se cumplieron a rajatabla y condujeron a una actividad intensa. Los científicos recibieron a más de 100 visitantes; realizaron un concurso abierto que, con becas del Conicet, permitió seleccionar a los primeros posdoctorandos (la doctora Norma Quiroz, mexicana; el doctor Juan Ponciano, guatemalteco, y el doctor Leo Balart, chileno); organizaron cinco talleres y conferencias internacionales con invitados del máximo nivel (tres de matemática y dos de física) y dos conferencias de divulgación que atrajeron a mas de 300 asistentes cada una.
El Cefimas es un verdadero lujo. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Nos quedamos de brazos cruzados y dejamos que se vaya, o...?