"Nadie se mete con Malvinas, es lo más puro que tiene el país", dice el grupo que pintó sobre el mural en Dorrego y Alcorta
El gobierno porteño tapó un mural con el que ellos habían colaborado hace más de un año; reivindican a los caídos en la guerra y dan voz a los veteranos
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Los hombres que pintaron una representación de las islas Malvinas sobre el mural de la artista plástica Sofía Wiñazki debajo del puente de Dorrego y Alcorta, integran un grupo que reivindica a los caídos en la guerra de 1982. Aseguran que intervinieron porque, debajo de los árboles que dibujó la joven con permiso del gobierno de la Ciudad, quedó tapada una obra con la que ellos habían colaborado hace más de un año.
Son cuatro amigos de más de 40 años que en su tiempo libre producen y conducen en La RZ el programa de radio La espada de fuego, donde le dan "voz" a los veteranos. También crean murales que firman como "Azul un ala", donde representan escenas de la guerra en las paredes de la ciudad. Pintan sin pedir permiso, con acrílicos para exteriores que compran ellos mismos.
La semana pasada se enteraron de que el mural del artista Alan Fioravante con el que habían colaborado en los Bosques de Palermo hace más de un año había sido reemplazado por dibujos de árboles. Se indignaron y decidieron remediarlo. Fueron hasta el puente de Dorrego y Alcorta con escaleras y pintaron una leyenda: "Los héroes no se tapan". Un agente de seguridad de Parques de la Ciudad los echó. Se fueron, pero volvieron más tarde y completaron la nueva obra.

"No fuimos con odio. No sabíamos que [la de Sofía Wiñazki] era una obra de arte. Son unos árboles dibujados. Si los comparás con el ataque a la fragata que estaba antes, te vas a dar cuenta de la diferencia", dijo uno de los muralistas a LA NACION, que eligió reservar su nombre ("No queremos fama ni reconocimiento, los protagonistas son los veteranos").
El gobierno porteño aseguró a este medio que el mural se encontraba en mal estado, pero desde la agrupación lo niegan. Y dicen que es la primera vez que les tapan un mural. "Cuando pintás en la calle sabés que te pueden tapar, pero nadie se mete con Malvinas, todos respetan el tema, es lo más puro que tiene el país". En Dorrego y Alcorta había representado un ataque de la fuerza aérea a la fuerza inglesa.
"Muchos dijeron que eran hechos vandálicos, pero nuestro cometido era poner que los héroes no se tapan. Vimos que alguien cometió un error y lo remediamos, pero sin odio, el odio no es nuestra forma de actuar", agregaron.

Wiñazki contó a LA NACION que las paredes le fueron entregadas en blanco y que incluso se comunicó con el autor del mural anterior "por códigos". "Me dijo que sabía lo que íbamos a hacer y que le habían dado una pared más grande en otro punto de la ciudad".
Desde el Ministerio de Espacio Público de la Ciudad confirmaron que se comunicaron con el autor de la obra, Alan y le dijeron que le otorgarían otra pared, en otro barrio. Él aceptó.
El problema, aseguran desde "Azul un ala", fue que Alan no lo consultó con ellos. "Él es el pintor de la obra, pero no la hizo solo. Fuimos muchas personas. No tenemos relación con Alan y desconocíamos que había arreglado con el gobierno", aseguraron.
Fioravante, autor de la obra que estaba antes, con la que colaboró la agrupación Azul un ala, dijo a LA NACION: "Del mural participaron de forma rotativa más de 50 personas. Jamás podrían ser todas autoras del mural. El diseño principal, el boceto, la logística, la proyección, todo lo realicé sólo yo, copiado de un cuadro de Exequil Martines con su permiso. Ellos sólo participaron en la etapa de pintado del fondo y la bandera argentina".
La historia de desencuentros podría tener un final feliz. Al menos así lo esperan desde la agrupación Azul un ala. "Les dije a los pintores de la movida del gobierno [por el programa del BAMA] que entre todos hagamos un mural de Malvinas. Les gustó la idea. Ojalá que se concrete".




