
La actriz satiriza con la obsesión por los vehículos
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- ¿Quién te enseñó a manejar?
Un profesor venía a buscarme y con mi auto salíamos directamente a practicar en la calle. Por eso manejé enseguida.
- ¿Cuál fue tu primer auto y cuál tenés actualmente?
Un Fiat y el último, un Peugeot 306.
- ¿Le enseñarías a alguien a manejar?
Sí lo hice, le enseñé a mi hijo un poco y luego él practicó y manejó con los profesores, y después ya en la calle.
- ¿Sabés algo de mecánica?
No, nada.
- ¿Cómo manejás en la ciudad?
Cuidadosa, prudente y nunca manejé en la ruta.
- ¿Sos obsesiva con el auto?
Para nada, critico a los hombres que son obsesivos con sus autos. En el monólogo hago un aparte con esta obsesión erótica sexual, analizo esa relación simbiótica entre el hombre y su auto.
- ¿Qué debe tener el auto ideal?
Lo básico para que funcione.
- ¿Cedés el volante?
Sí, no me importa quien maneje. Además, hace cuatro años dejé de manejar y le pasé el auto a mi hijo, prefiero caminar.
- ¿Chocaste, cuántas veces?
No, afortunadamente. Pero una vez me rebanaron el espejito retrovisor, debí pasar muy cerca del auto de al lado.
- ¿Cómo podrían prevenirse los accidentes?
A veces por más que los trate de preservar vienen solos, debés cuidarte y cuidar qué va a hacer el otro que está manejando a tu lado.
- Si ganaras un auto en un concurso, ¿qué harías con éste?
Se lo regalaría a mi hijo, seguro, o a mi sobrina.
- ¿Cuál fue la aventura más divertida que disfrutaste con un auto?
No tuve una gran aventura en un auto, pero disfruto cada vez que maneja mi marido en la ruta porque me quedo dormida.






