
Reglas del mar VII
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El reglamento nada dice de los barcos que navegan sólo con velas de proa, probablemente porque los autores de las reglas sabían de navegación de vela como usted o yo de dialecto cantonés.
Si ha comprendido esto, entonces quedarán dos casos, y sólo dos, entre todas las relaciones entre veleros que parecen dirigirse hacia una colisión. O tienen igual amura (ambos a babor, o ambos a estribor), o tienen amuras opuestas. No hay otra posibilidad.
Por lo tanto los derechos de paso, arbitrarios como en cualquier reglamento, pero de aplicación universal, establecen que:
a) Con amuras opuestas, el barco amurado a estribor tiene que mantener su derrota, y debe apartarse el que se halla amurado a babor.
b) Con igual amura, barlovento (es decir, el barco situado más cerca de la fuente de viento) debe mantenerse apartado del barco de sotavento.
Desde la óptica de un navegante, claro, la posición de las velas de su propio barco y del otro es algo que no puede dejar lugar a la más mínima duda, pero por no muy claras razones las reglas dicen que si un barco está amurado a babor y, por barlovento, aparece otro velero del cual no se puede discernir qué amura tiene, entonces se mantendrá apartado de este último.





