Identidad: construcción de un pensamiento
Las propuestas de un estudio joven, premiado aquí y en el exterior por sus viviendas poco convencionales
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"Nuestras primeras obras fueron bastante osadas, cada una consecuencia de la anterior", cuenta el arquitecto Esteban Caram para resumir sus diez años al frente del estudio que dirige con Gustavo Robinsohn. Una primera etapa de obras de pequeña escala autogeneradas, en las que debían salir a buscar inversores que aceptaran sus propuestas atípicas, les valió premios locales e internacionales. De este modo hicieron de su estudio una marca registrada.
Tras el concurso de un salón de ventas para Iggam en 1995 y, en 1996, una torre en la calle Grecia (ganó el premio Bienal CPAU-SCA a la Joven Generación en 1997), frente a las vías del ex ferrocarril Mitre, que construyeron para habitar ellos mismos, en 1999 terminaron once unidades sobre Cramer -frente a esas mismas vías-, reconocidas con los premios Vitruvio a la obra más significativa hecha por la joven generación (entregado por el MNBA) y World Architecture Awards (del Royal Institute of British Architects), ambos en 2001.
En el caso de Grecia, fueron tres dúplex en un volumen simple, resuelto con bloques de hormigón y perfilería metálica; mientras que en Cramer se resolvió en dos cuerpos, en tres niveles y con distintos apilamientos, diez dúplex: cuatro al frente, más un loft en el entrepiso y seis en el segundo cuerpo. La buena recepción de Cramer les permitió encarar un proyecto de mayor magnitud en 2001, en Charcas 5270 (Premio Bienal de Arquitectura CPAU-SCA 2004, en categoría vivienda multifamiliar, y Premio del Concurso para las Américas por Internet, en la IX Bienal Internacional de Arquitectura 2001); en un terreno doble ubicaron 36 unidades más chicas, también con tipologías cambiantes y planta baja libre. Se organizaron cuatro niveles de dúplex, con ocho unidades de dos ambientes por planta, más un remate de cuatro monoambientes.
Integrar la vía
Esta versatilidad en el diseño de plantas inesperadas les permitió recuperarse de la crisis de 2001 con varias obras en ejecución, encargos de clientes que conocen su trabajo. En Belgrano, sobre Roosevelt, están terminando un edificio de ocho pisos junto a las vías del ex ferrocarril Mitre. La volumetría oficia como una suerte de esquina, remate de la trama: "Para el código de planeamiento, la vía es un lindero, cuando en realidad se trata de un espacio urbano -explica Caram-. Intentamos reconocerlo como tal y armar una fachada con los mismos materiales y calidades de terminación, incorporando la apertura del tren como si fuera un corredor verde". Con este fin, se ampliaron también las vistas con la transparencia y la doble altura de la planta baja.
El edificio consta de viviendas de tres ambientes, con dos unidades por planta. "Es una tipología más cercana al mercado, ya que es una zona más familiar, no tanto de jóvenes", explica Robinsohn. Se ubica en un terreno trapezoidal, con 15 m de frente (que permite unidades más amplias y estar apaisado) y sólo 2,50 en el fondo del lote. Predominan el vidrio y el hormigón, enmarcando con paños de mampostería entre las vigas.
Un desafío distinto enfrentaron sobre Estomba: "Es un enrase entre una casona inglesa y un edificio existente, que completa y suaviza el perfil que dejó un edificio hecho con un código anterior", explica Robinsohn. Se cambió una medianera expuesta por una fachada urbana y se logró continuidad con el entorno, el ladrillo y las vigas a la vista que siguen los planos horizontales del edificio lindero: "Buscamos la mayor integración y mímesis posible con el vecino; fue casi una operación de costura -completa Robinsohn-, aunque con una estética un poco más moderna".
Por la volumetría propuesta se diseñaron cuatro tipologías de plantas para distribuir 18 unidades en nueve pisos. El modelo cambia cada dos niveles, deja unidades de dos a cuatro ambientes y en el remate se ubicaron dos dúplex.
Referentes
- Ambos arquitectos egresaron de la FADU-UBA, ejercen la actividad docente (Robinsohn en la Universidad de Palermo y Caram en la FADU-UBA) y el 20 de abril participarán del ciclo de charlas en el MARQ. "Elegimos la forma de proyectar que inauguró el movimiento moderno -cuenta Robinsohn-, lo que se hizo después fueron enmiendas estilísticas que no se sostuvieron; por eso nosotros miramos más arquitectos argentinos e internacionales del 50 que del 80."



