El foro de Torrevieja
Por Luis J. Grossman
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Es posible que muchos lectores tomen conocimiento aquí de la existencia de una ciudad española llamada Torrevieja. Para superar esa carencia diré que se trata de un asentamiento en el sur de la comunidad valenciana, a 47 km de Alicante, capital de la provincia, y que disfruta de una singular posición geográfica dentro de la línea de balnearios de la llamada Costa Blanca. Tiene largas playas sobre el Mediterráneo y dos grandes lagunas: la de Torrevieja al Noroeste y la de la Mata hacia el Nordeste.
Estas dos grandes extensiones lacustres forman parte de un parque natural que abarca la mitad del territorio de Torrevieja y, en el caso de la laguna de ese nombre es fuente de recursos por el yacimiento de sal y el establecimiento que la procesa e industrializa. Así, la pesca y las salinas fueron durante muchos años el sustento de la ciudad, hasta que el turismo (y la construcción originada por el mismo) vino a ocupar el primer lugar de manera excluyente.
Para tener una idea aproximada del fenómeno que se verifica en este asentamiento urbano, se nos dijo que asisten a las escuelas primarias de Torrevieja niños de 51 nacionalidades y que en algunos establecimientos el 60 por ciento de los alumnos son extranjeros. Nadie conoce con certeza cuál es la población estable de esta ciudad, pero sí se sabe que residen en ella 100.000 habitantes en invierno, número que se triplica en verano pudiendo incluso superar el medio millón de habitantes en momentos pico.
Se computan en el ayuntamiento más de 100.000 viviendas y, según datos de los últimos años, se construyen en Torrevieja alrededor de 6000 viviendas por año. Si Buenos Aires tuviera un comportamiento proporcional se edificarían en su planta urbana 180.000 viviendas anuales, lo que no se le ocurre ni al más afiebrado de los porteños.
Foro modelo
En este contexto de crecimiento, el alcalde Pedro Hernández Mateo decidió convocar a un foro internacional para debatir los temas de medio ambiente, turismo y urbanismo. Un equipo conducido por Maricarmen Montesinos se ocupó de convocar a profesionales de distintas procedencias y, una vez acordados los temas, programó tres jornadas que se realizaron el 26, 27 y 28 de abril.
De España hubo expertos de Madrid, Barcelona y Valencia y, obviamente, de la ciudad anfitriona. Uno de los moderadores fue el arquitecto José María Torres Nadal, decano de la Facultad de Arquitectura de Alicante. De Israel, el arquitecto Thomas Leitersdorf (que vino acompañado por un asociado argentino, Sergio Wolinsky) apuntó dos casos: uno negativo en Eilat y otro positivo en el Mar Muerto, con una escala análoga a la vigente en la ciudad de Torrevieja.
Un representante de la joven generación holandesa precedió a la disertación de Alejandro Zaera Polo, joven arquitecto español que llegó de Yokohama, Japón. Zaera nos explicó hace unos años en Buenos Aires su original proyecto para la estación naval de Yokohama, con el que ganó un concurso internacional. Ahora, cuando trabaja arduamente para completar el proyecto ejecutivo, Alejandro relató la evolución de la idea y el avance hacia su concreción.
Algo análogo, pero en una etapa menos avanzada, fue lo que presentó Carmen Pinós acerca de un proyecto en Guadalajara, México. A nuestro turno tratamos la importante presencia de áreas peatonales (no calles para peatones) en ciudades con atractivos turísticos, más allá del clásico paseo costero.
Un gallego que es catedrático en Madrid, José Fariña, centró su ponencia en una política ambientalista y en las posibilidades del senderismo. El ingeniero Julio Martínez Calzón exhibió una serie de puentes (en su mayoría ferroviarios) de excepcional calidad técnica y estética. Fue muy buena la exposición sobre paisajismo de la catalana Teresa Galí.
Como se previó, el cierre estuvo a cargo de Santiago Calatrava, que trazó una prieta evocación de sus realizaciones en la plástica y la construcción hasta llegar a su etapa actual, que prevé una intervención en Torrevieja.
El alcalde Hernández Mateo encara con seriedad las previsibles derivaciones de esta crisis de crecimiento. Y está todavía a tiempo para enderezar la trayectoria urbana de una ciudad que era (subrayo el pretérito) desconocida para muchos hasta hace unas semanas: Torrevieja.



