Conector: pieza arquitectónica que vincula la ciudad con el río
Usos mixtos en un edificio cinta, perforado por calles, patios y con una explanada pública abierta al paisaje
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Para fines de este año está previsto el inicio de la construcción de un nuevo edificio comercial en Vicente López que propone innovar el modelo de los shoppings, ya que se combinarán con las típicas tiendas, cines, supermercado y plazas gastronómicas otros usos como oficinas, hotelería y deportes, todo en relación con el espacio exterior y el río.
Estará junto a la General Paz, en una suma de terrenos que incluye el actual Carrefour, sobre la Avenida del Libertador, y otros que llegan hasta el Paseo de la Costa, algunos privados y otros que serán dados en concesión por los estados provincial y nacional durante cuarenta años, con posterior opción de compra. Este proyecto es impulsado por el empresario Carlos de Narváez y Carrefour y diseñado por el estudio Becker-Ferrari (arquitectura) y Roberto Carretero (infraestructura), con una inversión estimada de 250 millones de pesos. Se calcula que la obra gruesa del edificio estará concluida en dieciocho meses, para que los operadores resuelvan las terminaciones, y que la inversión será recuperada con el alquiler de los locales comerciales en ocho o diez años.
Los ingenieros Carretero y Daniel Becker coinciden: "Se trata de un lugar altamente polucionado (intenso tránsito automotor por las avenidas General Paz y del Libertador, arroyos contaminados y el tráfico aéreo en las proximidades). El uso de vivienda no sería óptimo en estos terrenos. Por eso es que se propusieron otros usos no permanentes, junto con la construcción de obras de infraestructura (vialidad y cloacas, por un valor de 13 millones de pesos), que beneficiarán al conjunto de la sociedad".
Sobre Libertador se producirán nudos que permitirán a los autos con dirección al Centro girar hacia el río, algo que hoy resulta imposible y que es el principal problema del tránsito, según el ingeniero Carretero. Paralelo a esta avenida habrá otra vía de doble mano, prolongación del corredor Lugones-Cantilo, que llegaría hasta el Yacht Club con una serie de rotondas que asegurarán un tránsito continuo y de baja velocidad.
Aparte, en los terrenos intervenidos se encuentra un centro para la tercera edad que se rehará en 4000 m2 cubiertos, con piletas climatizada y descubierta, salón de usos múltiples y talleres de capacitación laboral, entre otros servicios. Lo interesante es que los usuarios dispondrán cerca de los nuevos usos diurnos y nocturnos propuestos en el programa del Complejo Ribera, concebido como polo de atracción pública: una gran terraza pública con jardines, pérgolas, gradas y juegos de agua, en franca relación con áreas de gastronomía.
"En un total de 250.000 m2, los edificios de planta baja y cuatro pisos se implantarán a manera de una cinta sobre el terreno, dejando espacios libres que respetan la masa arbórea existente, creando patios y espacios exteriores públicos verdes. Y por medio de grandes aberturas vidriadas se mantendrá relación entre los espacios interiores con el paisaje existente", explica Daniel Becker.
Mientras que los locales, 10 salas de cine y las oficinas formarán una L, recostada sobre Laprida (atravesada por la nueva calle mencionada), el hotel y el estadio cubierto (con capacidad para 10.000 personas) se distinguirán como dos prismas independientes, pero insertos en las terrazas que miran al río.
Recuperar el río
Con la construcción de sus puertos, paseos costeros y balnearios a partir del siglo XIX, Buenos Aires fue definiendo sus límites sobre el Río de la Plata con carácter netamente comercial y para esparcimiento público. Este encuentro entre la llanura infinita y el río -que inspiró a más de un escritor, pintor y arquitecto en sus obras- se fue perdiendo luego casi por completo con las concesiones privadas y los movimientos de suelo curiosamente denominados como tierras ganadas al río. De esa forma, por ejemplo, se formó la actual Reserva Ecológica de la capital, pero también en cuarenta años se corrió la línea de ribera de la Avda. del Libertador, hasta 400 m en el punto donde se implantará este edificio. Esta línea regula hasta hoy las alturas entre la avenida y la costa para que los edificios que en un entonces eran frentistas sobre la avenida no perdieran la vista al río.
En la actualidad, la iniciativa pública y privada apunta a recuperar estos espacios para uso público, aprovechando la veta comercial. Lo cierto es que la ciudad ya no es la misma y por eso resulta necesario reelaborar los códigos y normativas de edificación, con una mirada amplia, pero sin perjuicio de la calidad de vida urbana.
Carrefour cederá parte de su estacionamiento para la construcción del nudo vial de Avda. del Libertador, y se le adosará sobre Laprida un prisma que contendrá los locales y las oficinas en el piso superior, únicas en su tipo por ofrecer grandes superficies en una sola planta. Por la disposición de los locales sobre Laprida se incluirá dentro del espacio comercial las vistas del pulmón verde, aunque no las de la calle. El contacto con la ciudad estará dado a pleno en las gradas que miran al río, dispuestas sobre el estacionamiento cubierto del complejo.
El edificio tendrá baja altura y con un gran predominio de la masa por sobre las aberturas longitudinales, y por la noche se iluminará como un gran faro urbano.
Algunos vecinos se oponen a las excepciones al código
La aprobación del Concejo Deliberante el 24 de diciembre de un paquete de excepciones para la construcción de edificios sobre la Avenida del Libertador (entre los que se incluyen torres y el Complejo Ribera) despertó la crítica de algunos vecinos, que piden que se revea la medida. El planificador urbano Roberto M. Pizarro dice que el tema "nunca fue debatido en el seno del Consejo Asesor Permanente de Planeamiento Urbano (Conaspe) y hasta el momento las autoridades municipales no han dado a conocer un estudio urbano ambiental serio y racional de la zona afectada. Las futuras construcciones de la Avda. del Libertador formarán un frente de casi un kilómetro y 25 hectáreas de superficie, que evidentemente colapsarán la precaria infraestructura de servicios, el caótico tránsito vehicular existente y el equilibrio ambiental de la zona".
"Mi opinión es que hay que congelar la controvertida ordenanza de excepción, hacer un estudio preliminar jurídico-legal en relación con el tema de las jurisdicciones nacional, provincial y municipal, y recuperar el tiempo perdido trabajando mancomunadamente para lograr en forma rápida un nuevo escenario. Que se piense sobre todo en un crecimiento coherente para toda la costa de la Región Metropolitana Norte", concluye el arquitecto Pizarro.



