BULLYING
Una guía para saber qué hacer, cómo prevenir y dónde encontrar ayuda
30 de abril de 2026 . Por María Ayuso
El bullying no da tregua en las aulas argentinas. Casi 7 de cada 10 chicas y chicos de entre 12 y 18 años fueron víctimas o conocen a alguien que sufrió este tipo de violencia entre pares. Además, un alto porcentaje (24%) no lo habló con nadie. Los datos se desprenden de una encuesta que hizo el Ministerio Público Tutelar de la ciudad de Buenos Aires durante 2024, pero el panorama se extiende a todo el país.
En los últimos años, esta problemática mutó y se multiplicó de la mano de las redes sociales. Mientras antes la violencia se extendía lo que duraban las horas de clases y daba un respiro al sonar el timbre, hoy los chicos la padecen las 24 horas, los siete días de la semana. De hecho, 1 de cada 3 adolescentes coincide en que el bullying y el ciberbullying son las dos problemáticas que más afectan su salud mental, según un estudio realizado por Unicef Argentina.
Las consecuencias son variadas y van desde las psicológicas, como tener ansiedad, depresión y baja autoestima, pudiendo llegar incluso a las ideas de muerte, las autolesiones o los intentos de suicidio, hasta las académicas, como puede ser el bajo rendimiento escolar, el ausentismo y el abandono del colegio.
¿Por qué las niñas, niños y adolescentes que padecen bullying y ciberbullying optan, muchas veces, por callar lo que les pasa? ¿A qué se debe ese silencio de las víctimas y de los testigos? El miedo, la vergüenza, la falta de confianza en el mundo adulto y la creencia de que “hablar no servirá de nada” son algunos de los motivos. Frente a ese complejo panorama, padres, docentes y cuidadores tenemos un rol indelegable. Estar atentos a las señales de alerta, saber cómo prevenir y generar espacios donde las chicas y los chicos puedan sentirse escuchados son algunos de los pasos que debemos dar. De la mano de reconocidos especialistas, esta guía se propone ofrecer las herramientas fundamentales para poder lograrlo.
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¿Qué es el bullying?
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¿Cómo se puede detectar?
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¿Qué efectos puede causar?
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¿Cómo actuar si mi hijo sufre bullying?
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¿Qué hacer si mi hijo es el que hostiga a otros?
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¿Qué hacer si mi hijo ve situaciones de bullying?
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¿Qué es el ciberbullying?
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¿Qué hago si mi hijo sufre ciberbullying?
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¿Cómo debe actuar una escuela?
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¿La escuela puede prevenir el bullying?
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¿Qué hacer como padre para prevenir el bullying?
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¿Dónde puedo pedir ayuda?
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¿Qué es el bullying?
La palabra bullying es de origen inglés y podría traducirse como hostigamiento sostenido a lo largo del tiempo entre pares en edad escolar.
Según la psicopedagoga María Zysman, especialista y fundadora de la ONG Libres de Bullying, “es una forma de violencia que se desarrolla entre pares en edad escolar en cualquier ámbito donde ellos deban convivir” y agrega: “Sea en la escuela, en el club o en un centro de educación no formal, niños, niñas o adolescentes deciden, de manera más o menos explícita, excluir a un compañero o compañera. Para lograrlo buscan, y consiguen, humillarlo, valiéndose de recursos emocionales, verbales, simbólicos o físicos.La humillación es posible debido a la presencia de espectadores y a la pasividad de los adultos referentes, ya sea docentes, entrenadores, familiares”.
El bullying puede tener diversas facetas que muy frecuentemente se presentan de manera conjunta, creciente y progresiva, entre las que podemos destacar las siguientes:
●Física: agresiones físicas, como empujar, pegar, agredir con algún objeto, romper las pertenencias, etcétera. Es el más fácil de detectar.
●Verbal: insultar, burlarse, poner apodos ofensivos, etcétera.
●Psicológica: cuando se realicen acciones con el objetivo de reducir la autoestima del acosado.
●Social: se excluye y aísla a la víctima respecto al grupo y no se la deja participar en juegos y otras acciones.
El bullying surge a partir de una dinámica de grupo disfuncional, ya que para que esta tenga lugar son importantes los roles de todos los participantes: víctimas, agresores y espectadores.
Cuando el bullying se produce a través de las redes sociales y mediante el uso de la tecnología, se denomina CIBERBULLYING.
En los espacios digitales la humillación se multiplica de manera exponencial y perdura en el tiempo. Los actos agresivos y humillantes (fotos, videos, audios, textos) pueden ser recuperados años después de su posteo original reiterando el sufrimiento de quien fue hostigado. Amparados en un supuesto anonimato y con disponibilidad las 24 horas y potenciados por la desinhibición que genera el uso de pantallas, quienes hostigan pueden lastimar muchísimo más que en el ámbito presencial. Al mismo tiempo, olvidan que todo lo que se lleva adelante en los escenarios deja huella visible.
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¿Cómo se puede detectar?
Hay algunas señales físicas y emocionales que permiten identificar si un chico sufre bullying. "No necesariamente se presentan todas al mismo tiempo y aquellas que sí lo hacen, pueden surgir con mayor o menor intensidad", aclara Lucrecia Morgan, psicóloga clínica y especialista en bullying.
Para la psicopedagoga María Zysman, autora del libro “Bullying. Cómo intervenir en situaciones de hostigamiento escolar”, hay que analizar cada caso a la luz de la historia del niño y el contexto de los hechos: “El diagnóstico se logra en la interacción de familias, profesionales y escuela (o club). La familia puede detectar signos y los profesionales tendremos una mirada individual de nuestro consultante, pero sin los encuentros imprescindibles con los otros referentes del niño o niña no podemos llegar a un diagnóstico certero”, sostiene.
Algunas señales de alerta:
●Evidencia de golpes, rasguños, arañazos o moretones.
●Cambios llamativos en su humor o comportamiento, como mostrarse más irritable, ansioso o sensible.
●Baja autoestima.
●Se muestran más agresivos contra sí mismos u otros. O, por el contrario, manifiestan un gran retraimiento.
●Junto con el estrés y la ansiedad pueden aparecer signos aislados como dolores de cabeza, de panza, diarrea, cambios en la alimentación (pérdida repentina del apetito o una ingesta excesiva) e incluso tartamudeo.
●Durante la noche tienen trastornos del sueño, como insomnio o pesadillas, o quieren dormir todo el día para aislarse. Pueden comenzar a hacerse pis en la cama o se los puede escuchar hablar dormidos, diciendo frases como "dejame", "soltame" o "andate".
●Padecen el "síndrome del domingo a la tarde", que consiste en un rechazo contundente ante la idea de volver al colegio al día siguiente. Puede ir acompañado de llanto o dolores psicosomáticos.
●En los casos más graves, pueden tener ideas de muerte o escapistas.
Indicadores en los ámbitos escolares y sociales en general:
●Dejan de asistir de forma regular a clases, a actividades relacionadas con la escuela que antes disfrutaban, como cumpleaños o salidas extraescolares.
●Un cambio abrupto en el rendimiento escolar. En algunos casos, los chicos hostigados bajan mucho sus notas o, por el contrario, pueden mostrar un rendimiento por encima del promedio y pasan a ser alumnos "mimados" del docente.
●Durante el recreo, buscan reducir el tiempo que pasan en el patio y evitan hacer trabajos grupales.
●Empiezan a tener problemas para concentrarse que antes no tenían. La capacidad para prestar atención en clase disminuye a causa del nivel de ansiedad sufrido.
●Sus compañeros generalmente no los invitan a los programas que organizan después del horario escolar y ellos no quieren invitar a nadie a casa.
●Se quejan con frecuencia de que los cargan, de que son el blanco de burlas, insultos o agresiones.
●Piden dinero extra o empiezan a robarlo (para pagarle al hostigador). Se repiten situaciones en las que pierden la tarea, los útiles escolares, el dinero o la merienda sin ninguna justificación lógica.
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¿Qué efectos puede causar?
El bullying u hostigamiento entre pares en edad escolar puede causar enormes daños emocionales, psicológicos y físicos en la víctima además de alentar y normalizar el ejercicio de la violencia en el abusador y la pasividad de los espectadores que lleva a naturalizar el maltrato y la violencia..
La directora de Libres de Bullying, la psicopedagoga María Zysman explica que algunos efectos se notan inmediatamente, como cambio en el rendimiento escolar, aumento o disminución de peso. Otros aparecen a corto plazo, como la pérdida de vínculos con sus pares, abandono de actividades o disminución de su autoestima, por ejemplo. Finalmente, algunos se evidencian a largo plazo, como depresión, fobia social, imposibilidad de establecer vínculos. “Los efectos dependen, en gran medida, de la atención que se les brindó cuando apareció el sufrimiento”, enfatiza la especialista.
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¿Cómo actuar si mi hijo sufre bullying?
De acuerdo a los especialistas en el tema, la intervención de los adultos (padres, escuela y, en muchos casos, de un profesional) a la hora de resolver la problemática del bullying es fundamental. Al respecto, las especialistas María Zysman y Lucrecia Morgan aconsejan los siguientes pasos:
●Hablá con tu hijo: si bien puede ser angustiante enterarte de que tu hijo está siendo víctima de acoso escolar, el primer paso es hablar con él y lograr que cuente lo que le está pasando. Para abrir el diálogo cuando son chiquitos se pueden usar frases tales como: ¿cómo la pasaste en la escuela? ¿Con quién jugaste? ¿Te divertiste? ¿Todos juegan en el patio?
●No lo presiones: “Hay que hablar con el hijo acorde a los tiempos que plantee él, sin presiones ni intentos por reconocer ´culpables´. Mantener nuestros propios bordes con calma y paciencia le dará la confianza imprescindible para avanzar”, sostiene Zysman.
●Contené a tu hijo: decile que se trata de una problemática importante de la cual los adultos se van a hacer cargo. “Dejale en claro que no es responsable ni tiene la culpa de lo que le está pasando”, subraya Lucrecia Morgan.
●Transmitile empatía: dejale en claro que entendés lo mal que se siente. Para esto, se recomiendan frases como "entiendo lo triste que te pone esto que pasa, cualquier chico en tu lugar se sentiría así", propone Lucrecia Morgan. En simultáneo, María Zysman sostiene que la empatía es insuficiente si no viene acompañada del ofrecimiento de acciones posibles.
●Felicitalo por haberse animado a hablar del tema y por la valentía de decirlo.
●Mantené la calma: Es importante permitir que se desahoguen sin interrumpirlos. Nuestra estabilidad emocional les dará confianza. “Muchas veces los chicos no cuentan lo que les pasa por temor a la desaprobación de sus padres o por vergüenza, o porque sus papás se angustian mucho", asegura Morgan. Zysman agrega que otra razón para no compartir con sus padres lo que están viviendo se debe a que tienen pruebas, muchas veces, de que la respuesta dada por sus adultos referentes en lugar de ayudar empeoró las cosas. “Un día Juan, de 9 años, me dijo: ´No lo cuento porque los grandes hacen lío, lo dicen en las redes sociales, van a insultar a los otros padres o a mis compañeros, o van a gritar a la escuela´”, recuerda Zysman.
●En el caso de los niños pequeños, no uses el término bullying. Los chicos pueden desconocer su significado o incluso no llamarlo de esa forma.
●Escuchalo y respetá sus tiempos: “Si nuestro hijo nos pide que no vayamos a la escuela, tendremos que tener la paciencia, templanza y lucidez necesarias para acompañarlo hasta que comprenda que necesitamos trabajar con alguien de la escuela. Buscá con él quién podría ser ese alguien para que se sienta tranquilo. Es clave incluir su voz y sus tiempos en todo el proceso”, recomienda Zysman.
●Reforzá su autoestima: "Mientras se resuelve todo el conflicto con el grupo de pares, es importante que puedan acudir a actividades extraescolares, a algún otro grupo nuevo de pertenencia, por ejemplo, empezar a practicar a algún deporte", aconseja Morgan.
●Consutá con un profesional: si ves que la situación que sufre tu hijo le está generando un gran impacto emocional o muchos cambios en su conducta, es recomendable consultar con un profesional especializado "para poder tener el apoyo y el espacio terapéutico que necesitan".
●Si se trata de ciberbullying guardá la evidencia ya que te servirá para denunciar la agresión.
●Hablalo en la escuela. Demostrales que tu intención es trabajar con ellos para encontrar una solución. Más allá de tus expectativas, tené en cuenta que es responsabilidad de la escuela evaluar las medidas disciplinarias a aplicar en función de su propio reglamento institucional. “Lo importante es exigir que el maltrato se detenga y que se le otorgue a tu hijo la protección física y seguridad emocional que necesita”, remarca Lucrecia.
●Evaluá otras alternativas. Si los episodios agresivos no disminuyen o la escuela no ofrece respuestas eficaces, es necesario que evalúes otras alternativas, ya que no es recomendable que un chico siga en un contexto vincular que le hace daño. El cambio de colegio puede ser una opción a analizar. "Para evitar dar un mensaje incorrecto, siempre es importante trabajar el cambio de colegio de antemano con un profesional especializado en la temática, ya que muchos chicos suelen pensar ¿por qué me cambio yo si los que agreden son otros?", explican desde Equipo ABA.
●Hacé la denuncia. Otra alternativa es hacer la denuncia a la línea de Convivencia Escolar de la Secretaría de Educación de Nación: 0800-222-1197. Tené en cuenta que en nuestro país la ley 26.892 garantiza el derecho a una convivencia pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica y obliga a las escuelas a actuar para prevenir y frenar las situaciones de bullying.
Lo que no hay que hacer
Morgan subraya que hay una serie de conductas que no son recomendables por parte de los adultos.
●No hables con los padres del hostigador: "Está demostrado que en la mayoría de los casos en que esto sucede, el problema lejos de solucionarse, escala y empeora. Es la escuela la que debe mediar para resolver el tema", advierte.
●No minimices la situación ni naturalices el fenómeno. En este sentido, evitá frases como "son cosas que pasan, la vida es así", "¿No estarás exagerando? Tampoco es tan grave" o "en todos los colegios pasa".
●No exageres lo que el niño relata. Tanto minimizar como exagerar conducen a desviar el foco de trabajo.
●No estigmatices a ningún compañero. Eso incrementa el problema.
●Evitá culpabilizar a tu hijo con frases como "algo debés haber hecho para que te esté pasando esto", "siempre con el mismo tema vos" o "cambiá tu actitud". "No hay ninguna responsabilidad de él o ella en esto ni nada que justifique lo que le está pasando", destaca Morgan.
●No deposites en tu hijo la responsabilidad de tener que defenderse. Evitá decirle que haga oídos sordos o que actúe por su cuenta o se defienda. Lejos de solucionar el problema, lo que hace es frustrarlo doblemente: no solo siente que no puede salir de esa situación, donde hay desequilibrio de poder y está en inferioridad de condiciones, sino que también se va a sentir frustrado porque no puede cumplir con la expectativa de sus padres", dice la psicóloga.
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¿Qué hacer si mi hijo es el que hostiga a otros?
Para los padres, reconocer y aceptar que un hijo maltrata a otros chicos, no es fácil. Lucrecia Morgan, psicóloga y especialista en bullying da las siguientes recomendaciones:
●Ponete a disposición de la escuela y consultá si ves que hay factores de la conducta de tu hijo o hija que tienen que ser trabajados.
●Tratá de entender que los chicos no hacen bullying porque sean "malos", sino porque algo les debe estar pasando y no encuentran otra manera de manifestarlo. La responsabilidad es ayudarlos a desarrollar otras formas más sanas de relacionarse con sus compañeros y de expresar lo que sienten. Para la psicopedagoga María Zysman, “hay que descubrir el sentido que tiene para ese niño en ese momento hacer lo que está haciendo”.
●Evaluá la posibilidad de consultar a un especialista.
●No confrontes directamente con los chicos, porque eso puede aumentar su resistencia: "No podemos caer en conductas estrictas y exigentes que lo anulen y lo dejen solo. Es importante que validemos sus emociones: probablemente él en ese momento se sienta enojado o algo le esté costando y necesite de nuestra contención para poder aprender a resolver los problemas de otra manera", reflexiona la especialista.
Algunas recomendaciones para tratar el tema con los chicos:
●No lo estigmatices. Explicale que lo que está haciendo está mal, pero no lo etiquetes como "un chico malo".
●Siempre escuchá primero lo que tu hijo tiene para decirte. Demostrale una actitud comprensiva, pero al mismo tiempo, dejale en claro que deben trabajar para modificar esa situación y que hay conductas que nunca pueden justificarse.
●Preguntate si tu hijo está especialmente enojado con alguna situación en particular, ya sea en la escuela o en casa.
●Comentale lo que te contaron otros padres o el colegio. Es posible que él busque desdramatizar los hechos o justificarlos. Se recomienda usar frases como: "Entiendo lo que me estás contando y te creo, pero ¿es posible que algo de lo que cuentan los demás también sea cierto?". Esto te permitirá conseguir más información y mostrarle otros puntos de vista.
●Enseñale a aceptar la responsabilidad de sus actos. Dale la posibilidad de reparar y pedir disculpas. Esto puede incluir alguna actividad reparatoria en casa o en la escuela. Preguntale cómo cree que debe cambiar.
●Explicale a modo de “ley” que hay cosas que no se pueden hacer. “Hay que transmitirles que a los demás hay que tratarlos como a ellos les gusta que los traten. No siempre es igual a como nos gusta a nosotros. A un chico algo le puede parecer gracioso, que no le molesta, y a otro le puede doler muchísimo. Si a alguien le duele es señal de que debe frenar ese trato”, explica María Zysman.
Con respecto a la relación con la escuela, Lucrecia Morgan sugiere:
●Asegurale a los docentes que estás dispuesto a trabajar en equipo con ellos para frenar el problema. Recordá mencionarles cualquier situación que esté atravesando tu familia y pueda influir en tu hijo para favorecer la comprensión de sus maestros.
●Recordá que la escuela no es un enemigo. Aprovechá la ayuda mutua que puedan ofrecerse y trabajen como un verdadero equipo: ambas partes (familia-escuela) quieren lo mejor para los chicos.
●Trasmitile a tu hijo la autoridad compartida de los adultos con un mismo criterio, ya sea en casa o en el colegio.
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¿Qué hacer si mi hijo ve situaciones de bullying?
A diferencia de lo que se cree, en una situación de bullying los involucrados no son solamente la víctima y el victimario. Los espectadores también juegan un papel fundamental, ya que si bien no participan directamente del hecho, son testigos clave y con pequeñas acciones pueden ayudar al compañero que lo sufre. Además, muchas veces son ellos los que pueden cambiar la situación, porque si la violencia no tiene repercusión en el grupo, deja de tener sentido para el agresor.
Pero, ¿qué hacer si sé que mi hijo es un espectador constante de situaciones de bullying en su escuela? Desde la organización Libres de Bullying recomiendan mostrarle diferentes alternativas de cómo puede actuar:
●No reírse ni festejar cuando un compañero agrede a otro, ya que la risa colabora para que la víctima se sienta humillada.
●Si se anima, puede hacerle saber al agresor que no está de acuerdo con lo que hace.
●Retirarse de la escena.
●Buscar ayuda, por ejemplo, la de un adulto que frene la agresión.
●Acercarse a la víctima para darle una palabra de aliento. Tal vez con solo decirle "qué feo lo que te están haciendo, lo lamento", lo ayude a sentirse mejor.
●Buscar a aquellos compañeros que también se sintieron incómodos con el maltrato y brindar apoyo al chico agredido.
¿Cómo hablar del tema?
●Pensá que tu hijo puede estar sintiendo culpa por no hacer nada y, al mismo tiempo, miedo ante la idea de involucrarse. No le pidas que defienda a un compañero si realmente el grupo es complicado. En ese caso, es importante que des aviso en la escuela de lo que está sucediendo.
●Asegurate de que tu hijo sepa que puede recurrir a vos u a otros adultos de confianza en caso de ser testigo de una situación de bullying.
●Trasmitile la importancia de ser compasivo, tolerante y de tratar a los demás con respeto.
●Desarrollá su empatía preguntándole: ¿qué sentirías vos si estuvieras en la situación del chico agredido?
●Dejale en claro la diferencia entre ser “buchón” y ser solidario. Mostrale que pedir ayuda para alguien que la está pasando mal no es ser buchón, es ser solidario.
●Explicale que no existe una postura neutral frente a la violencia. Si nadie hace nada, entonces estamos avalando el fenómeno y permitiendo que esto continúe.
●Estas situaciones se pueden replicar en el plano virtual a través del ciberbullying, lo que provoca que la víctima no pueda sentirse segura ni siquiera fuera del colegio. En este caso el número de espectadores se multiplica y es importante aconsejar a los chicos.
●Ayudalo a tener una mirada crítica tanto en las redes sociales como en los grupos de chat para que pueda reflexionar antes de compartir algo dañino. Invitalo a preguntarse previamente: ¿alguien puede llegar a sufrir con esto que voy a compartir?
●Generá una apertura al diálogo para que tu hijo te confíe los episodios que lo incomodan en las redes. A pesar de que los niños dominan con mucha habilidad los dispositivos, los adultos debemos tomar un rol de autoridad.
●Decile que nunca es bueno festejar la publicación de una foto o un video que humille a un compañero. Hacelo tomar conciencia de que con un like le puede dar poder a los hostigadores y, sin querer, se podría convertir en cómplice.
●Alertalo sobre los riesgos de compartir fotos o videos con personas que no sean de confianza.
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¿Qué es el ciberbullying?
Es el hostigamiento a través de medios informáticos como redes sociales, chat, correo electrónico o sitios web, según lo describe la organización Argentina Cibersegura. Consiste en molestar, amenazar, humillar o acosar a una persona utilizando esos medios.
Las formas más comunes son la difusión de falsos rumores, videos o fotos humillantes, y la creación de perfiles o sitios para agredir a la víctima. También puede ocurrir que el agresor se haga pasar por otra persona para decir cosas desagradables o amenace a la víctima con publicar su información personal.
Generalmente, los afectados son personas vulnerables que son vistas como “diferentes” por quien las molesta.
El ciberbullying se expande viralmente por la web y puede ser difícil de detener. Por tal motivo, resulta invasivo y dañino. Además, puede que las agresiones permanezcan en el ciberespacio durante mucho tiempo, por lo que afectan a largo plazo a quien las sufre.
A los chicos que son víctimas les cuesta más pedir ayuda, no solo por el anonimato que muchas veces hay detrás de una agresión, sino porque temen que sus padres les prohíban usar las redes o los dispositivos tecnológicos.
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¿Qué hago si mi hijo sufre ciberbullying?
La ONG Argentina Cibersegura recomienda los siguientes pasos:
●No lo minimices. Si tu hijo se acerca para pedirte ayuda, evitá frases como "esto sólo pasa de manera virtual". Tené presente que lo que ocurre en el mundo digital, tiene efectos reales. No hay que ignorar la importancia que tienen las redes sociales para los jóvenes.
●No le quites su dispositivo. A veces los padres suelen quitarles su celular o la clave de wifi con la esperanza de eliminar la fuente del problema. Para los jóvenes, esto es igual a la "muerte social" y los dejará sintiéndose más víctimas. Castigar a una víctima por lo que le está sucediendo hará que evite confiar en vos cuando se sienta amenazado
●No lo culpes por lo sucedido. Incluso si es en parte responsable. Es importante brindarle apoyo y asegurarle que estás de su lado.
●Guardá evidencia. Internet ofrece formas muy efectivas, como las capturas de pantalla, que se utilizan a la hora de denunciar.
●Educalo en las buenas prácticas en internet. Mostrale a tu hijo que la web ofrece formas de denuncia y bloqueo. Cada plataforma tiene estas opciones, es indispensable buscarlas y conocer su uso. El primer paso es bloquear al contacto que hostiga e impedir que vea el perfil del chico o chica.
●Hablá con la escuela. Si son compañeros de su clase, es muy probable que esa situación de bullying también se dé en el colegio. Acercate y demostrales que tu intención es trabajar con ellos para encontrar una solución.
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¿Cómo debe actuar una escuela?
A la hora de combatir el acoso escolar, la especialista María Zysman, autora de varios libros, entre ellos “Bullying. Cómo prevenir e intervenir en situaciones de hostigamiento escolar”, resalta los siguientes puntos:
●Diseñá un protocolo: es clave que cada escuela formule su propio protocolo de intervención, ya que cada institución presenta características y recursos diferentes (por ejemplo, no todas tienen gabinete de profesionales).
●Anticipate: es muy importante que los protocolos de intervención se puedan establecer antes de que los problemas se presenten para evitar improvisaciones y acciones llenas de buenas intenciones pero que complican más que resolver.
●Adaptá tu protocolo a cada situación: cuando surge un problema de bullying hay que evaluar ese caso particular y pensar la intervención de forma artesanal.
●Tomá medidas de urgencia: si se detectan conductas de acoso, burla o discriminación hay que detenerlas en el momento en que se producen. No minimices ni esperes a que el problema escale.
●Cuidá a todos: hay que cuidar principalmente a quien fue hostigado pero también a todos los demás. Por eso es clave evitar los escraches, las charlas de pasillo y la humillación. “No se puede humillar a nadie para enseñar a los demás a no humillar”, rescata Zysman.
●Escuchá activamente y de manera individual a todos los involucrados: empezá por escuchar la voz de la víctima y luego la de quienes podrían estar siendo espectadores.
●Citá en primer lugar a la familia de la víctima (nunca al mismo tiempo que a la familia del hostigador). Luego se irá citando al resto de los involucrados de acuerdo a la situación particular.
●Mantené la discreción y confidencialidad en todo momento.
¿Cómo conversar con los protagonistas de la situación? Desde la ONG santafecina Hablemos de Bullying ofrecen las siguientes recomendaciones:
Con el niño/adolescente que está siendo hostigado es importante lograr que se sienta escuchado y comprendido en sus sentimientos, fomentar sentimientos de esperanza, reforzar la importancia de hablar y ayudarlo a identificar a un adulto dentro de la institución a quien sienta más cercano o confiable para que se convierta en un factor protector inmediato.
Con los niños/adolescentes espectadores, lo central es establecer un vínculo de confianza y colaboración, debemos asegurarles confidencialidad y lograr que no se sientan juzgados, buscar con ellos modos asertivos de intervenir en los momentos en que son testigos de situaciones de acoso y generar motivación para convertirse en protectores.
Con el/los niños/adolescentes que están actuando como hostigadores, lo central en este caso es no juzgarlos. Se busca que tomen consciencia del sufrimiento que sus acciones provocan y participen en la búsqueda de soluciones y acciones compensatorias. Las preguntas son generales, no nos focalizamos sobre un hecho particular; y siempre apuntamos a generar la reflexión sobre las propias acciones y actitudes. Se trabaja desde la suposición sobre cómo podríamos colaborar en una situación de ese estilo. Igualmente esto dependerá de la gravedad del caso, existen diferentes estrategias para el abordaje que en situaciones de mayor gravedad exigirán interconsulta.
Reuniones con los padres de los menores implicados. Es esencial cuidar de no juntar a las familias de los niños/adolescentes implicados en la situación. Citarlos en días distintos para evitar encuentros de pasillo. Más allá de eso, María Zysman alerta: “Lo que va a influir directamente en la recepción y posterior reacción de esos padres es la forma en que nosotros nos dirigimos a ellos. Desde qué lugar les hablamos, qué proyecto tenemos con sus hijos”. Por eso, antes de citarlos, recomienda comenzar a trabajar con ese chico que hostiga para poder devolver a los padres algo lógico, humano y esperanzador. “Las reuniones no pueden ser un desahogo o cumplimiento formal por parte de la escuela sino todo lo contrario, una construcción amorosa con la familia”, agrega.
En todos los casos brindar información clara y concisa, dar tranquilidad y transmitir empatía con la situación. Lo más importante siempre es trabajar en equipo (familias y escuela) en pos del bienestar de los niños/adolescentes.
¿Qué medidas podemos llevar adelante en la institución?
●Tené previstas consecuencias para aquellos alumnos que evidencian conductas de maltrato o de intimidaciones (sea de forma directa o indirecta) y procurá ser consistentes en su aplicación. Es conveniente comprometer al alumno en la reparación del daño y hacer un seguimiento de su conducta.
●Comunicá a todos los integrantes de la institución, al personal docente y no docente sobre la situación delicada que se está atravesando e interpelalos a la reflexión para que se involucren en caso de que detecten alguna conducta de maltrato directo o indirecto y a que intensifiquen la observación de dichas conductas. Alertá a los docentes del grupo sobre la necesidad de estar atentos a las interacciones entre los alumnos del grupo. (Alertar no significa emitir juicio de valor, ya que esto incide en la percepción que tenemos del grupo y cómo los docentes nos relacionamos con ellos)
●De manera general, mantené registro de todas las medidas emprendidas y de su seguimiento a fin de revisar su aplicación, evaluar resultados, dejar y dar constancia de las mismas a quien lo solicite, en especial a la familia involucrada.
●Trabajá sobre medidas para prevenir posibles futuros incidentes.
●Realizá reuniones de seguimiento con los padres para informarles cómo continúa el proceso.
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¿La escuela puede prevenir el bullying?
Prevenir la violencia y el bullying entre los chicos y las chicas no puede ser un hecho aislado y circunstancial, sino que requiere un abordaje integral y un trabajo conjunto de las familias y las escuelas.
Para María Zysman, psicopedagoga y fundadora de Libres de Bullying, desde las instituciones es imprescindible generar un clima socioemocional donde se pueda enseñar y aprender de forma saludable.
Más allá de los protocolos de acción que establezca cada escuela para abordar estos conflictos entre los estudiantes, para la especialista lo fundamental es prevenir, detectar e intervenir y trabajar fuertemente en el fortalecimiento de los vínculos.
Entre otras herramientas, recomienda:
●Hablá de bullying, qué es y qué sienten los chicos acosados. Establecé normas de convivencia donde el tema esté contemplado y se sepa con anterioridad qué se va a hacer si un chico humilla o agrede a otro.
●Promové dinámicas grupales que apunten a trabajar valores y vínculos positivos.
●Fortalecé la educación emocional de los más chicos con actividades que les enseñen a expresar sus sentimientos, a trabajar la autoestima, a respetar las diferencias, a conocer los propios talentos y a valorar las virtudes de otros compañeros. Recordá que las emociones muchas veces se superponen, se contradicen, se mezclan (lo que rechazo me atrae, lo que me da alegría me avergüenza, me rio de que se rian de mi amiga y me siento culpable)
●En las aulas, creá el "buzón de quejas" o "buzón de secretos", una herramienta fácil para que los chicos se animen a contar lo que les pasa a través de cartas semanales. Allí los chicos pueden compartir si tienen algún problema con alguien o cómo se sienten en relación a sus compañeros. Las niñas, niños y adolescentes deben estar seguros de que el adulto a cargo abrirá el buzón semanalmente, leerá las cartas y se manejará con absoluta confidencialidad y respeto, sin juzgar a nadie.
●Armá con ellos una cartelera con las fotos de los chicos y debajo escriban lo que mejor sabe hacer cada uno. Dibujen las siluetas de los alumnos en cartulinas gigantes y, uno a uno, vayan llenándolas de papelitos con sus cualidades.
●Jugá al espejo: en parejas, se miran, se imitan, se conocen.
●Proponé juegos cooperativos como rompecabezas gigantes, juegos de recorrido, construcciones en los que nadie gana ni pierde. Por ejemplo, en una caja podés poner papelitos con palabras, dibujos o recortes de fotos que describan características físicas (color de pelo, de ojos, altura, etc.). Las van tomando de a una y van encontrando los chicos que las posean.
●Escribí textos que supongan ponerse en el lugar del otro. Trabajá con cuentos o películas vinculados con la temática: discriminación, diversidad, estereotipos, prejuicios, conflictos, exclusión, marginalidad.
●Comenzá la semana con una breve charla grupal. Que los chicos se miren, se registren y se pregunten acerca de su fin de semana. ¿Quién vino a la escuela? ¿Quién está ausente? ¿Qué nos proponemos para la semana que comienza? Los viernes, podés cerrar la semana de igual manera.
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¿Qué hacer como padre para prevenir el bullying?
Saber reconocer cuándo estamos enojados, alegres o tristes, y cómo nos afecta, es fundamental para tener relaciones más sanas y respetar a los demás. Por eso es tan importante brindarles a los niños herramientas que los ayuden a fortalecer su autoestima, a sentirse más seguros, confiados y empáticos.
●Mantené una relación amorosa y segura con tu hijo. Cuando los padres demuestran ser afectuosos y confiables, sensibles y receptivos a las necesidades de sus hijos, es más probable que los niños desarrollen relaciones de apego seguras. Hacele saber que cuenta con vos para guiarlo y protegerlo. Generá un vínculo de confianza y comunicación.
●Validá sus emociones. Cuando le respondés a tu hijo con frases como: "¡No te podés poner así por esa pavada!"; "¿Cómo te vas a enojar por eso?"; "Es ridículo lo que decís", estás haciendo un juicio de valor y restándole importancia a lo que siente. Si, en cambio, reemplazás estas frases por otras como: "Entiendo que estás enojado por no poder hacer eso que te gusta", "Claro que asusta dormir solo", "Qué difícil es compartir", entonces le vas a poder transmitir que entendés lo que le está pasando y que es válido, lo cual no significa que compartas cómo se está comportando al respecto. Cuando un niño se siente validado y acompañado, esto construye el pilar de su seguridad propia en un futuro.
●Identificá cómo se siente. En la vida cotidiana siempre existen situaciones que pueden servir para enseñarle a los chicos sobre su mundo emocional. Por ejemplo, si observás que alguien está triste, hablá con tu hijo al respecto. Las reacciones del cuerpo pueden ser una excelente manera de ayudarlo a identificar una emoción, por ejemplo, "cuando estás enojado el corazón puede latir fuerte, tus puños cerrarse y tu voz subir muy fuerte". Un niño que alcanza tempranamente un "vocabulario emocional", será un niño capaz de identificar sus sentimientos, expresar y compartir lo que siente.
●Enseñale a regular sus emociones. Esto implica reconocer (en lugar de descartar) los sentimientos negativos de tu hijo y hablar con él sobre las causas y los efectos de las emociones. También significa ayudar a los niños a encontrar formas constructivas de manejar su enojo o frustración.
●Ayudalo a ser empático. "Ponerse en los zapatos del otro" significa poder pensar ¿cómo te sentirías vos si estuvieras en su lugar? Esta simple pregunta puede ayudarlo a comprender las consecuencias de sus acciones.
●Establecé normas claras. Las normas y los límites colaboran en la construcción de su conciencia moral. Cuanto más claros sean los límites y en la medida en que se sostengan, después estas conductas se internalizan a manera de hábitos. Los límites señalan el camino y brindan seguridad y contención. Un chico que fue criado sabiendo hasta dónde puede llegar, contará con la habilidad de decirles a otros cuáles son los límites en el trato con él. Tendrá a su disposición la palabra "no" para cuando necesite poner un freno.
●Entrenalo en asertividad. La asertividad es una manera de responder de manera firme, pero no agresiva. Explicale que cuando alguien lo molesta, él o ella debe expresar claramente cómo se siente en lugar de culpar a la otra persona. Por ejemplo, en lugar de decir: "¡Vos rompiste mi juguete!", alentalo a decir "yo me siento triste y decepcionado porque rompiste mi juguete y me gustaría que lo arregles".
●Trabajá sobre sus habilidades sociales. Si su hijo tiene problemas sociales con sus compañeros, fomentale una actitud positiva y constructiva. Hacele saber que a veces todos podemos ser rechazados, que las relaciones se pueden mejorar y/o entablar nuevas amistades con menor esfuerzo.
●Fortalecé su autoestima. Todos los niños tienen alguna habilidad especial o virtud. Es fundamental siempre destacar sus logros y celebrar sus progresos, aun cuando los resultados no sean los esperados. Si le demostrás confianza, él también sentirá lo mismo sobre su ser. Es importante hacer sentir a cada niño especial en algo, si hay hermanos es bueno dedicarles tiempo por separado y potenciar sus puntos fuertes, fomentando sus habilidades e intereses.
●Enseñale con tu ejemplo. Que tus acciones hablen por vos. Ofrecele un modelo de respeto, equidad y tolerancia. No manipules las relaciones de tus hijos. Para ello, evitá frases como: "No te juntes con Fulano, su familia tiene una pinta..." o "¿Por qué no invitás a jugar a la hija de Menganita que es como nosotros?". Además, prestá atención a cómo te manejás en las redes sociales y en Internet. Si los chicos ven que te burlás de otras personas o discriminás, probablemente imiten tu conducta. Si vos mirás a los demás con soberbia o sometimiento, tu hijo probablemente tenga esa misma mirada hacia los otros y hacia sí mismo. “Si querés que tu hijo sea un niño emocionalmente sano, ¡empezá por vos!”, sostiene la fundadora de Libres de Bullying.
●Más información en la GUÍA SOBRE PREVENCIÓN DEL BULLYING
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¿Dónde puedo pedir ayuda?
●Libres de Bullying: ofrece herramientas para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de bullying en el ámbito educativo y deportivo y religioso (educación formal o informal). Mail: info@libresdebullying.com.ar
●Equipo ABA: brinda un abordaje integral y multidimensional para reducir los índices de violencia, fortalecer la educación en valores y fomentar la sana convivencia escolar.Mail: info@equipoaba.com.ar
●Línea Convivencia Escolar de la Secretaría de Educación de Nación: 0800-222-1197, de lunes a viernes, de 8 a 16. Recepción, derivación y atención de situaciones conflictivas de convivencia en las escuelas y/o situaciones de vulneración de derechos.
●Argentina Cibersegura: trabaja para crear un espacio digital seguro a través de actividades de concientización y educación. Mail: info@argentinacibersegura.org WhatsAppl: +54 (11) 2150 - 3797
●Hablemos de bullying: ofrece asesoramiento institucional, capacitación docente y asesoramiento familiar.
●Guía Hablemos de bullying. Violencia entre pares
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Cómo hicimos esta guía
Este contenido fue producido por el equipo de Fundación La Nación a partir de una serie de entrevistas a María Zysman, psicopedagoga, fundadora y directora de Libres de Bullying y autora de varios libros sobre el tema. Además se consultó a la especialista Lucrecia Morgan, ex directora de Equipo ABA (Anti Bullying Argentina), a la ONG santafecina “Hablemos de Bullying” y la ONG Argentina Cibersegura.
Créditos
- Edición periodística Javier Drovetto @JavierDrovetto
- Diseño Andrea Platón
